Las relaciones sexuales después del parto

julio 19, 2009 por  
Archivado Bajo Posparto

¿Cuándo podemos comenzar a tener relaciones sexuales nuevamente?
Cuando ambos sientan que es el momento adecuado. Se supone que estás esperando a que tu médico de cabecera te dé luz verde en la visita posparto de las seis semanas. Sin embargo, algunos sugieren que es buena idea que intentes tener relaciones antes de ir al médico para que puedas comentarle las dificultades con las que te encontraste. De hecho, algunas parejas reanudan su vida sexual el primer mes, y muchas otras lo hacen entre el primer y el tercer mes, pero existe una minoría considerable que espera hasta aproximadamente los seis meses o incluso el año. No hay una norma que debas seguir.

¿Por qué lleva tanto tiempo?

Las madres primerizas se sienten reacias o desinteresadas por distintas razones. La más común es el dolor que provoca la episiotomía y los puntos de sutura. Incluso si no te han practicado una episiotomía ni has sufrido un desgarro, la región perineal puede quedar lastimada o sensible durante cierto tiempo. Por eso, lo lógico es dejar que sane la herida y que se disuelvan los puntos antes de tener relaciones sexuales.

El cansancio es otro factor de gran importancia. Cuidar a un bebé 24 horas al día es agotador, física y emocionalmente, y por eso una vez que te acuestas lo único que quieres es dormir. La imagen de tu propio cuerpo puede ser que te cohíba: tal vez lo sientas tan cambiado después del embarazo y del parto que necesites dejar que pase un tiempo para que vuelva a la normalidad y te sientas que eres tú misma nuevamente. Muchas mujeres afirman que tienen la libido baja en ese momento de sus vidas: simplemente no se sienten sexy.

¿Qué sucede si mi pareja desea tener relaciones antes que yo?

Esta situación de hecho suele ocurrir y necesita amor y entendimiento de ambas partes para evitar que se vuelva un problema. En primer lugar, es importante que ambos hablen de lo que sienten. Tu pareja podría sentirse rechazada si no quieres mantener relaciones, por lo tanto debes explicarle el malestar físico o las ansiedades que sientes, que son las que te hacen sentir reacia.

Quizás la prioridad para ustedes como pareja es que encuentren tiempo para estar juntos. Muchas parejas se quejan de que en sus vidas no hay tiempo para dedicarse el uno al otro durante estas primeras semanas y meses con el bebé. Las palabras y las caricias logran transmitir mucho afecto y emoción, y ambos se beneficiarán de esta cercanía. En lo que respecta al contacto físico, tener relaciones sexuales no necesariamente significa lograr una penetración completa; simplemente la estimulación táctil puede ser altamente placentera.

¿Hay algunos consejos prácticos que puedan ayudarnos con todos estos problemas?

Hay varias maneras en que ustedes pueden ayudarse mutuamente:

• Un lubricante puede resultar muy útil si la región perineal se encuentra sensible. También puede servir para compensar la sequedad vaginal que muchas mujeres experimentan en esta etapa.

• No es necesario completar el acto sexual la primera vez que te sientas sensual o excitada. Puede ser más fácil que comiencen por acariciarse y, de forma gradual, te acostumbres nuevamente al contacto sexual.

• En el momento de mantener relaciones sexuales, elige una posición que no te exija demasiada presión sobre la zona que sientas sensible.

• Si tu mayor problema es el cansancio, intenta hacer el amor mientras tu bebé está durmiendo la siesta, de modo que no estés tan exhausta y puedas disfrutar.

• Realiza los ejercicios de Kegel para que tu vagina recupere su tono muscular, e intenta tomar alguna clase en la que te hagan hacer ejercicios posparto que te ayuden a estar nuevamente en forma y a aumentar tu autoestima.

• Aliméntate bien, y bebe mucho líquido. Descansa siempre que puedas. Cuidar a un recién nacido es muy agotador. Para que te quede algo de energía, necesitas cuidarte mucho.

¿Existe algún problema por el que deba preocuparme?

Si continúa siendo doloroso mantener relaciones sexuales, a pesar de que lo hagan con cuidado y suavidad, y tomándose su tiempo, sería bueno que lo consultes con tu médico. Algunas veces, la forma en que se haya cosido un desgarro o una episiotomía puede provocar molestias durante un largo tiempo, y el someterse a otra cirugía lo solucionaría. Si tu flujo vaginal huele desagradable, podrías tener una infección que requiera de atención médica. Si aún estas teniendo pérdidas de sangre después de cuatro semanas, o comienzas súbitamente a perder más sangre, infórmaselo a tu médico.

Recuperándose después del Parto.

junio 15, 2009 por  
Archivado Bajo Posparto

Existen muchos factores que contribuyen a que se recupere tanto física como emocionalmente de un parto, aqui te mencionamos algunos de los más importantes a considerar durante el proceso de recuperación:

    * Control de la natalidad. Usted puede volverse a quedar embarazada antes de su primer período posparto. Aunque es mucho menos probable si usted está alimentando a su bebé exclusivamente con leche materna (de día y de noche, sin darle ningún sólido, por lo menos ocho veces al día y sin que pasen más de seis horas entre tomas), todavía no le ha bajado la regla y su bebé tiene menos de seis meses, sigue siendo posible. Si quiere protegerse contra un posible embarazo, comente las distintas opciones con su médico. Estas incluyen los métodos barrera (condones, diafragma, espermicidas), el DIU (dispositivo intrauterino) y los anovulatorios (sea en forma comprimidos o de inyección).

    * Lactancia materna. Para amamantar a su bebé, usted necesitara dormir lo suficiente, beber abundante líquido y alimentarse bien. Una forma sencilla de asegurarse de que bebe lo suficiente es tomarse un vaso de agua cada vez que amamante al bebé. Hasta que su producción de leche esté bien establecida, evite la cafeína, ya que ocasiona pérdida de líquido a través de la orina y a veces hace que los bebés estén nerviosos y demasiado alertas. Si tiene algún problema con la lactancia, hable con su médico o con un especialista en lactancia. El especialista en lactancia del hospital o clínica donde haya dado a luz también podrá ayudarle a resolver sus dudas. Si se le congestionan los pechos debido a la obstrucción de los conductos galactóforos, puede aliviarse el dolor con masajes, amamantando más frecuentemente al bebé a ser posible después de darse una ducha caliente y aplicándose compresas húmedas y calientes varias veces al día. Si tiene fiebre o escalofríos y/o el pecho le duele y se le pone rojo, es posible que haya desarrollado una infección mamaria (mastitis) y necesite tomar antibióticos. Siga amantando al bebé o vaciándose ambos pechos y beba abundante líquido.

    * Congestión mamaria. Suele remitir una vez se establece un patrón regular de lactancia o, en el caso de que decida no dar el pecho, en cuento su cuerpo deje de producir leche -generalmente al cabo de pocos días.

    * Cuidado de la episiotomía. Haga baños de asiento, sentándose en la bañera de modo que el agua le cubra los glúteos y los muslos hasta las caderas; utilice agua fresca durante los primeros días y más adelante, tibia o un poco caliente. Apriete las nalgas entre sí cuando se siente para que no le tiran los puntos. Utilice una botellita con atomizador para lavarse la vulva con agua cada vez que orine, y séquese el área a toquecitos, sin restregar. Cuando haga de vientre, límpiese siempre de adelante hacia atrás para evitar posibles infecciones. Reduzca la inflamación de la zona aplicándose compresas frías o bolsas de hielo. Hable con su médico sobre la posibilidad de tomar algún antiinflamatorio como el ibuprofeno para reducir el dolor y la inflamación.

    * Ejercicio. Vuelva a hacer ejercicio tan pronto como sea posible y siguiendo las recomendaciones de su médico para recuperar la fuerza y la figura que tenía antes del embarazo, aumentar sus niveles de energía y la sensación de bienestar y reducir el estreñimiento. Empiece despacio y vaya aumentando la intensidad paulatinamente. Caminar y nadar son dos opciones excelentes.

    * Hemorroides y estreñimiento. Alternar los baños de asiento tibios o calientes con compresas frías puede ayudar. Pregunte a su médico sobre el uso de algún ablandador fecal. No utilice laxantes, supositorios o enemas sin el visto bueno de su médico. Aumente la ingesta de líquidos, así como la de frutas y verduras ricas en fibra.

    * Relaciones sexuales. Su cuerpo necesita tiempo para recuperarse. Por lo general, los médicos recomiendan esperar de 4 a 6 semanas antes de mantener relaciones sexuales a fin de reducir el riesgo de infección, aumento del sangrado o abertura de las incisiones en proceso de cicatrización. Empiecen despacio, con besos, abrazos y caricias íntimas. Es posible que note una reducción de la lubricación vaginal (que suele obedecer a cambios hormonales y ser temporal), en cuyo caso podrá utilizar un lubricante a base de agua. Trate de buscar aquellas posturas que le resulten más cómodas y en las que se ejerza menos presión sobre las áreas doloridas. Hable con su pareja si experimenta dolor o teme experimentarlo durante las relaciones sexuales; hablar sobre ello puede ayudarles a estar menos tensos y más seguros sobre la reanudación de su vida sexual.

    * Incontinencia urinaria y fecal. Este problema generalmente se resuelve gradualmente a medida que el cuerpo vuelve a recuperar la forma previa al embarazo. Usted puede contribuir a la recuperación haciendo unos ejercicios que permiten fortalecer los músculos del suelo pélvico, conocidos como “Kegels”. Para identificar esos músculos, simule que está intentando interrumpir el flujo de la orina. Mantenga esos músculos contraídos durante unos segundos y luego relájelos (su médico le puede supervisar para asegurarse de que hace correctamente los ejercicios). Lleve una compresa por si tuviera pérdidas de orina. Informe a su médico si experimenta algún tipo de incontinencia.

Otras formas de ayudarse a sí misma

Usted disfrutará mucho más de su nuevo rol de madre -y le resultará mucho más fácil– si cuida tanto de usted como de su bebé. Por ejemplo:

    * Cuando se duerma el bebé, échese una siesta. ¡Aproveche al máximo esos momentos para descansar!

    * Resérvese un momento cada día para relajarse leyendo un libro o escuchando música.

    * Dúchese diariamente.

    * Haga ejercicio y disfrute del aire libre –con o sin el bebé, en el caso de que pueda dejarlo con un canguro de confianza.

    * Resérvese un tiempo cada día –aunque tan solo sean 15 minutos– para conversar a solas con su pareja.

    * Encuentre tiempo cada día para disfrutar de su bebé e inste a su pareja a que haga lo mismo.

    * Disminuya su nivel de exigencia en lo que se refiere a la limpieza doméstica y las comidas -habrá tiempo para ello más adelante. Si las visitas le estresan, restrínjalas temporalmente.

    * Hable con otras madres de recién nacidos (por ejemplo, las compañeras de las clases de preparación para el parto) y cree su propio grupo de apoyo informal.

Déjese ayudar

Recuerde, la mujer perfecta que llega a todo es pura ficción. Pida ayuda a su pareja, amigos y familia. Anote las formas sencillas en que otras personas podrían echarle una mano y, cuando alguien se ofrezca a ayudarle, revise la lista. Por ejemplo:

    * Pida a amigos o familiares que le compren cosas que necesita en el mercado, que pasen unos minutos por su casa y cuiden del bebé mientras usted se da un breve paseo o un baño, o que le echen una mano con alguna tarea doméstica.

    * Emplee a una asistenta doméstica por horas para que haga la limpieza de su casa una vez por semana, si es posible.

    * Infórmese sobre la posibilidad de contratar una “doula” (una persona que se ha formado profesionalmente para proporcionar cuidados y asesorar a las madres durante el posparto).

Cuándo llamar al médico

Debería llamar al médico durante el posparto si:

    * Tiene fiebre inexplicable de 38º o superior.
    * Necesita más de una compresa por hora, tiene coágulos voluminosos o le aumenta el sangrado vaginal.
    * Le han practicado una cesárea o una episiotomía y la herida se le pone roja, se le inflama o empieza a supurar pus.
    * Experimenta un nuevo dolor, hinchazón o molestias en las piernas.
    * Tiene los pechos calientes al tacto, rojos y/o doloridos, o le salen grietas o le sangran los pezones o las areolas mamarias (las áreas de piel más oscura que hay alrededor de los pezones).
    * El flujo o las pérdidas vaginales adquieren un olor fuerte y desagradable.
    * Experimenta dolor al orinar, necesidad repentina de orinar o incapacidad para controlar la orina.
    * Experimenta un dolor creciente en el área vaginal.
    * Desarrolla tos o dolor torácico, nauseas o vómitos.
    * Se siente deprimida o tiene alucinaciones, ideas suicidas y/o pensamientos sobre hacerle daño al bebé.