La piel y el embarazo

enero 18, 2009 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

La piel y el embarazo
La mayoría de las mujeres saben que habrá ciertos cambios, como dolor de espalda y estrías en la piel, durante el embarazo. Los cambios que a menudo sorprenden a las mujeres embarazadas son los que afectan la piel, así como al cabello, el vello y las uñas.
Son muchas las causas que pueden provocar cambios en la piel. Algunas están asociadas con los cambios hormonales que ocurren sólo durante el embarazo. Es posible que otros problemas de la piel hayan estado presentes por un tiempo antes de quedar embarazada y después cambian durante el embarazo. Sin embargo, en lo que respecta a la mayoría de los cambios en la piel, los médicos no saben con certeza la causa de los mismos.

Manchas oscuras
Durante el embarazo, muchas mujeres observan manchas oscuras en los senos, pezones o en la parte de los muslos que se encuentra entre las piernas. Estas áreas oscuras se producen debido a un aumento en la melanina del cuerpo. Esta sustancia natural imparte color a la piel y al cabello. Más de un 90 por ciento de las mujeres embarazadas tendrán estas áreas oscuras. Las mujeres con tonos más oscuros de piel las notarán más aún.
Las manchas color café o morenas que aparecen alrededor de los ojos, nariz y mejillas, se denominan cloasma o la “máscara del embarazo”. Hasta un 70 por ciento de las mujeres embarazadas presentarán cloasma. La exposición al sol hace que las manchas se oscurezcan aún más. Para reducir la probabilidad de desarrollar cloasma, evite pasar tiempo bajo el sol. Cuando esté afuera, protéjase la piel con un bloqueador solar de por lo menos 15 y use un sombrero con ala ancha.
Estas áreas oscuras no son dañinas y por lo general se desvanecen al cabo de unos meses de haber dado a luz. Sin embargo, es probable que no desaparezcan del todo. Si observa alguna mancha oscura nueva o una que cambia rápidamente (o “lunar”), muéstresela a su médico de inmediato.
Algunas mujeres también notan una línea ligeramente oscura que va desde el ombligo hasta el vello púbico. Esto se llama línea negra. Esta línea siempre está presente pero antes de quedar embarazada tiene el mismo color de la piel que la rodea.
Para cubrir las manchas oscuras, como las de cloasma, intente usar maquillaje. Los correctores de color amarillo con base blanca pueden aplicarse debajo del maquillaje e impartir un tono más uniforme y natural a la piel.

Estrías en la piel
A medida que crecen el vientre y los senos durante el embarazo, éstos pueden resultar estirados y marcados con líneas rojizas. Estas marcas ocurren cuando la piel se estira rápidamente para apoyar al feto en desarrollo. Para el tercer trimestre, casi todas las mujeres embarazadas tendrán estrías en la piel del abdomen, los glúteos, los senos o los muslos. Es muy poco lo que puede hacer para evitar que aparezcan o desaparezcan.
A pesar de que hay muchas cremas, lociones y aceites que dicen evitar la formación de estrías, no hay pruebas de que estos tratamientos funcionen. El uso de un humectante potente puede ayudarle a mantener suave la piel, aunque no ayuda a eliminar las manchas de las estrías. La aplicación de una loción bronceadora sin exposición al sol puede ayudar a disimular estas estrías. Aunque la mayoría de ellas se desvanecen gradualmente después del nacimiento del bebé, algunas pueden permanecer en la piel.

Cambios en el cabello y el vello
Los cambios hormonales en el embarazo hacen que aumente el crecimiento del cabello o vello. Muchas mujeres embarazadas notan que el cabello se vuelve más grueso. A veces, crece vello en áreas donde no existía normalmente, como en la cara, el pecho y los brazos. Este nuevo crecimiento de vello se denomina hirsutismo y se cree que los cambios hormonales del cuerpo son responsables del mismo. El estado del cabello o vello debe normalizarse al cabo de 6 meses de dar a luz.
Si observa una cantidad abundante de vello que crece rápidamente en la cara, el pecho y el abdomen, esto puede ser la señal de un problema. Hable con su médico si está preocupada.
Si acaso le molesta, este vello puede eliminarse extrayéndolo con pinzas, cera, o afeitándolo, incluso empleando una técnica de láser de extracción de vello. Todas estas técnicas son seguras para las mujeres embarazadas o las que lactan.
Al cabo de 3 meses de dar a luz, la mayoría de las mujeres comienzan a notar pérdida de cabello. Esto se debe a que las hormonas regresan a sus niveles normales lo que permite que el cabello regrese a su ciclo normal de crecimiento y caída.
Aunque no hay medicamentos para evitar la caída del cabello, tenga en cuenta que esta situación no es permanente. El cabello volverá a crecer completamente al cabo de 3 a 6 meses.

Cambios en las uñas
Las uñas, al igual que el cabello y el vello pueden cambiar durante el embarazo. Algunas mujeres observan que las uñas les crecen con mayor rapidez. Otras encuentran que las uñas tienden a partirse y quebrarse más fácilmente. Al igual que ocurre con los cambios en el cabello o vello, los cambios que afectan a las uñas se reducen después de dar a luz.

Arañas vasculares
La cantidad mayor de sangre en las venas durante el embarazo puede causar cambios en los vasos sanguíneos. Por consiguiente, pueden aparecer diminutas venas rojas en la piel, denominadas arañas vasculares. Las arañas vasculares son más comunes durante la primera mitad del embarazo. Casi dos terceras partes de mujeres embarazadas con piel más blanca y aproximadamente una tercera parte de las mujeres embarazadas con piel oscura las tendrán en la cara, el cuello y los brazos. Nuevamente, el enrojecimiento se desvanece después de dar a luz.

Venas varicosas
El peso y la presión en el útero pueden reducir el flujo de sangre hacia la parte inferior del cuerpo y hacer que las venas en las piernas se hinchen, vuelvan azuladas y duelan. Estas venas se denominan venas varicosas y pueden aparecer cerca de la vagina y el recto (por lo general se conocen como hemorroides). En la mayoría de los casos, las venas varicosas no causan problemas.
Es más probable que presente venas varicosas si alguien en su familia las ha tenido. Aunque no puede prevenirlas, hay ciertas medidas que puede tomar para reducir la hinchazón, aliviar el dolor y evitar que empeoren las venas varicosas.
• Si tiene que estar sentada o de pie por mucho tiempo, asegúrese de moverse de vez en cuando.
• No se siente con las piernas cruzadas.
• Eleve las piernas en el escritorio, sofá, banquillo o una silla, tan a menudo como pueda.
• Haga ejercicios regularmente, por ejemplo, caminar, nadar o correr en una bicicleta estacionaria.
• Use medias de compresión.

Trastornos de la piel
Hay ciertos trastornos de la piel que pueden surgir durante el embarazo. éstos pueden causar molestias que a menudo pueden aliviarse con tratamiento.
Pápulas y placas urticarianas pruriginosas del embarazo
Las pápulas y placas urticarianas pruriginosas del embarazo ocurren en 1 de cada 200 mujeres embarazadas. La formación de pequeñas protuberancias y ronchas rojas por lo general ocurre más tarde en el embarazo. Estas protuberancias pueden formar parches grandes y causar mucha picazón. A menudo comienzan en el abdomen y se propagan a los muslos, glúteos y senos.
Este trastorno desaparece después de dar a luz. Mientras tanto, su médico puede recetarle una crema que alivia la picazón o una crema de esteroides con este fin.
Prurigo del embarazo
Con el prurigo del embarazo aparecen diminutas protuberancias que causan picazón y parecen mordeduras de insectos en prácticamente cualquier parte del cuerpo. Este trastorno puede ocurrir en cualquier momento del embarazo y por lo general comienza con unas pocas protuberancias que aumentan cada día.
El prurigo puede durar varios meses e incluso continuar por un tiempo después del nacimiento del bebé. Por lo general puede tratarse con medicamentos.
Penfigoide gestacional
El penfigoide gestacional es una enfermedad infrecuente de la piel que por lo general comienza en el segundo y tercer trimestre o a veces inmediatamente después de haber dado a luz. Con este trastorno, aparecen ampollas en el abdomen y en casos graves, las ampollas pueden cubrir un área amplia del cuerpo. A veces, el trastorno regresa durante embarazos posteriores.
Si su médico le diagnostica penfigoide gestacional después de examinarle las ampollas, se les vigilará cuidadosamente a usted y a su bebé durante las últimas semanas de embarazo. Su médico puede también recetarle medicamentos para controlar el brote de ampollas y ayudarle a aliviar las molestias. Agregar avena al agua de baño y usar cremas para aliviar la picazón puede también ser útil.
Colestasis del embarazo
La colestasis es el trastorno más común del hígado que ocurre sólo durante el embarazo. El síntoma principal es picazón aguda en la palma de las manos y la planta de los pies que puede propagarse al tronco del cuerpo.
Los síntomas por lo general comienzan durante el tercer trimestre pero a menudo desaparecen al cabo de pocos días de dar a luz. La colestasis puede regresar, sin embargo, en embarazos posteriores.

Si su médico le diagnostica este trastorno tras realizar análisis de sangre, se les vigilará cuidadosamente a usted y a su bebé durante el tercer trimestre. Esto se debe a que la colestasis puede aumentar el riesgo de un parto prematuro y otros problemas, como muerte fetal.
Su médico también puede recomendarle cremas que alivian la picazón y agregar almidón de maíz (maicena) al agua de baño para aliviar este síntoma y las molestias que produce. En algunos casos se recetan medicamentos.

Enfermedades preexistentes
Algunas mujeres con ciertas enfermedades de la piel antes del embarazo notarán que sus trastornos empeoran o mejoran mientras están embarazadas. Por ejemplo, la dermatitis atópica es una enfermedad crónica de la piel que causa llagas que pican en la piel y a menudo empeora durante el embarazo. Sin embargo, la psoriasis, que es otra enfermedad crónica de la piel que causa parches elevados de piel roja, puede mejorar. Si tiene algún tipo de enfermedad en la piel, infórmele a su médico si observa algún cambio en los síntomas mientras está embarazada.

Por último…
Los cambios que se producen en la piel, el cabello, el vello y las uñas durante el embarazo pueden causar molestias. Afortunadamente, la mayoría de ellos desaparece después de dar a luz. Mientras tanto, con la ayuda de su médico, hay muchas maneras de tratar estas molestias.

El factor RH como puede afectar tu embarazo.

enero 18, 2009 por  
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El factor RH como puede afectar tu embarazo.

Durante el embarazo, usted se tendrá que hacer una prueba de sangre para averiguar que tipo de sangre tiene. Si su sangre carece de antígenos Rh, se llama Rh negativa. Si tiene el antígeno, es Rh positiva. Más del 85% de las personas en el mundo son Rh positivos. Pueden surgir problemas cuando la sangre del feto tiene el factor Rh y la sangre de la madre no lo tiene.

¿Qué es el Factor Rh?
Así como hay diferentes grupos de sangre mayores, como sangre tipo A, B, O y AB, existe también un factor Rh. El factor Rh es un tipo de proteína en las células rojas de la sangre. La mayoría de las personas tiene el factor Rh—estas son Rh positivas. Otros no tienen el factor Rh–estas son Rh negativas. Una simple prueba de laboratorio puede decir si usted es Rh positiva o negativa.
El factor Rh no afecta el estado de salud general de una persona. Sin embargo puede causar problemas durante el embarazo. Estos problemas pueden prevenirse en la mayoría de los casos con el uso de una droga especial.

¿Cuándo Causa Problemas el Factor Rh?
El factor Rh causa problemas cuando la sangre de una persona Rh negativa entra en el contacto con la sangre de una persona Rh positiva. Si este contacto ocurre, la persona con sangre Rh negativa puede sensibilizarse. Esto significa que él o ella producen anticuerpos para luchar contra el factor de Rh como si esta fuera una sustancia dañina.
Una mujer Rh negativa puede sensibilizarse si ella está embarazada con un feto Rh positivo. Si el grupo sanguíneo de una mujer embarazada es Rh negativo, el saber si el padre del feto es Rh positivo o negativo ayudará en el hallazgo del riesgo de sensibilización de Rh. Una madre Rh negativa y un padre Rh positivo pueden concebir a un niño Rh positivo.
 
Durante el embarazo, la madre y el feto no comparten sistemas sanguíneos. Sin embargo sangre del feto puede cruzar la placenta hacia el sistema de la madre. Cuando esto ocurre, un número pequeño de mujeres embarazadas con sangre Rh negativa que lleva un feto Rh positivo reaccionará como si ella fuese alérgica a la sangre fetal. Entonces, ellas se sensibilizan produciendo anticuerpos. Estos anticuerpos regresan al feto y atacan la sangre fetal. Los anticuerpos atacan a las células rojas de la sangre y producen anemia (deficiencia de hierro en la sangre). Esta condición se conoce como enfermedad hemolítica. Puede ser lo suficientemente severa como para causar enfermedad seria, daño cerebral, incluso la muerte del feto o recién nacido.
Una vez formados, estos anticuerpos no desaparecen. En un primer embarazo con un feto Rh positivo, el bebé a menudo nace antes de que el cuerpo de la madre desarrolle muchos anticuerpos. Un número pequeño de estos embarazos empieza a tener problemas durante los últimos 3 meses del embarazo.
En un segundo embarazo con un feto Rh positivo, los anticuerpos tienen mas probabilidad de causar enfermedad hemolítica en el feto. En la mayoría de los casos, la condición se empeora en los embarazos posteriores.
La sensibilización puede ocurrir si la sangre del feto se mezcla con la sangre de la madre. Esto puede ocurrir si una mujer Rh negativa ha tenido alguna vez:
• Un aborto espontáneo
• Un aborto inducido
• Un embarazo ectópico
Una mujer también puede sensibilizarse si alguna vez ha tenido una transfusión de sangre.

¿Cómo pueden Prevenirse los Problemas?
Una simple prueba de sangre puede decir el tipo de sangre y factor Rh, de una mujer. Otra prueba de sangre, llamada rastreo de anticuerpos, puede mostrar si una mujer Rh negativa ha desarrollado anticuerpos contra sangre Rh positiva.
La enfermedad Hemolítica puede prevenirse si la mujer Rh negativa no ha producido anticuerpos contra el factor Rh. La inmunoglobulina Rh (IgRh) es un producto de la sangre que puede prevenir la sensibilización de una madre Rh negativa., e impedir que su cuerpo pueda responder a las células Rh positivas.
La IgRh, primero utilizada en 1968, es segura y fácilmente obtenida. Su uso puede prevenir la sensibilización en la mayoría de los casos. Sin embargo, la IgRh no es útil si la madre ya esta sensibilizada.
Si a una mujer Rh negativa se le da la IgRh, probablemente se le inyectará en un músculo del brazo o los glúteos. La IgRh es segura para mujeres embarazadas. Los únicos efectos colaterales conocidos son una enrojecimiento en el lugar de aplicación o una fiebre ligera. Ambos efectos desaparecen.

¿Cuándo se Usa la IgRh?
Durante el Embarazo y Después del Parto
Si una mujer con sangre Rh negativa no ha sido sensibilizada, su medico puede sugerirle que reciba la IgRh alrededor de la semana 28 de embarazo para prevenir la sensibilización para el resto del embarazo. Esto se encarga del pequeño número de mujeres que pueden sensibilizarse durante los últimos 3 meses de embarazo.
Poco después el nacimiento, si el niño tiene sangre Rh positiva, la madre debe recibir otra dosis de IgRh. En la mayoría de los casos, este tratamiento impide que la mujer produzca anticuerpos contra las células Rh positivas que ella puede haber recibido de su feto antes y durante el parto. Ningún tratamiento es necesario si el padre o el bebé también son Rh negativos.
El tratamiento sólo es bueno para cada embarazo en el cual se da. Cada embarazo y parto de un niño Rh positivo requieren una dosis repetida de IgRh.
Las mujeres Rh negativas también deben recibir tratamiento después de cualquier aborto espontáneo, embarazo ectópico o aborto inducido. Esto previene cualquier oportunidad de la mujer para producir anticuerpos que atacarían un feto Rh positivo futuro.
Otras Razones por las cuales se puede dar la IgRh
La amniocentesis. La amniocentesis es un procedimiento en que una pequeña cantidad de liquido amniótico (el liquido en la bolsa que rodea al feto) se retira del útero de la madre a través de una aguja para ser examinado. Esto puede ayudar a descubrir ciertos defectos de nacimiento en el feto durante el embarazo. Cuando esto se hace, las células rojas Rh positivas de la sangre fetal podrían mezclarse con la sangre Rh negativa de una madre. Esto causaría la producción de anticuerpos. Por eso, se administra la IgRh.

Esterilización Posparto. Una madre Rh negativa puede recibir la IgRh después de un nacimiento aun y cuando ella decida atarse y cortarse las trompas de Falopio para prevenir embarazos futuros. El tratamiento se da por tres razones:
1. La mujer puede después decidir e intentar revertir la esterilización.
2. Existe una ligera oportunidad que la esterilización no pueda prevenir el embarazo.
3. El tratamiento la previene de producir anticuerpos en caso de que ella alguna vez necesite de una transfusión de sangre en el futuro. La presencia de anticuerpos hace que el emparejamiento de los tipos de sangres sea mucho más difícil para las transfusiones.
La IgRh no siempre se da en estas circunstancias. Una mujer debe hablar con su medico sobre esto.

¿Qué Pasa Si los Anticuerpos se Producen?
Una vez que una mujer desarrolla anticuerpos, el tratamiento con la IgRh no ayudara.. Los médicos están buscando maneras de salvar a los infantes que sufren de la enfermedad hemolítica. Una madre sensibilizada al Rh será revisada durante todo su embarazo para ver si el feto está desarrollando la enfermedad.
En algunos casos de enfermedad hemolítica, el medico puede sugerir el parto en el tiempo normal. El parto puede ser seguido por un tipo de transfusión para el bebé que reemplazará las células sanguíneas enfermas con sangre saludable. En casos más severos, el bebé puede nacer antes de tiempo o se le pueden dar transfusiones mientras todavía esta en el útero de la madre.

Finalmente…
Para protegerse contra la sensibilización de Rh, todas las mujeres embarazadas deben hacerse una prueba de sangre en una fase temprana del embarazo. La IgRh, dada cuando sea necesaria, protege a las mujeres que pueden desarrollar anticuerpos contra el Rh.

La varicela durante el embarazo

enero 7, 2009 por  
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La varicela es una enfermedad de la infancia que puede conllevar riesgos para el feto si la madre la contrae durante el embarazo.

Más del 90 por ciento de las mujeres embarazadas son inmunes a la varicela porque han tenido la enfermedad antes del embarazo o porque recibieron la vacuna de niñas. Las mujeres inmunes a la varicela no pueden contraerla y, por lo tanto, no necesitan preocuparse durante el embarazo. No obstante, hay muchas mujeres que no saben si han tenido varicela alguna vez. Por esta razón, se recomienda a las mujeres embarazadas hablar sobre esta enfermedad con su médico durante su primera visita prenatal.

¿Qué es la varicela?

La varicela es una enfermedad viral generalmente leve, caracterizada por fiebre y una erupción en la piel en forma de vesículas que pican. Normalmente, los síntomas aparecen de 14 a 16 días después de la exposición a la enfermedad. Aunque las complicaciones serias son poco comunes en los niños, aproximadamente el 15 por ciento de los adultos infectados desarrolla una forma peligrosa de neumonía.

La varicela se contagia por vía respiratoria por la exposición a la tos o estornudos de una persona infectada y a través del contacto directo con la erupción de la persona enferma. Una persona infectada puede transmitir la varicela desde uno a dos días antes de la aparición de la erupción hasta que ésta deja de extenderse y se convierte en costras (generalmente cinco días después de la aparición de la erupción cutánea). Cuanto más cercano sea el contacto de una mujer embarazada no inmune con una persona infectada, mayores serán las probabilidades de que contraiga la varicela. Si el portador de la enfermedad es un miembro de la familia, existe un 90 por ciento de probabilidades de que contraiga la varicela. Si el portador es una persona infectada ajena a la casa, el riesgo es menor. Ante cualquier tipo de exposición a la varicela, la mujer debe consultar inmediatamente a su médico. Las mujeres embarazadas también pueden contraer varicela por el contacto con una persona con herpes, que es causado por el mismo virus.

¿Cómo se diagnostica la varicela?

Por lo general, la varicela se diagnostica mediante un examen físico, aunque en algunos casos puede ser necesario confirmarla con un análisis de laboratorio.

¿Con qué frecuencia se produce la varicela durante el embarazo?

En la actualidad, aproximadamente una de cada 2,000 mujeres embarazadas contrae la enfermedad durante el embarazo. Sin embargo, a medida que se difunda la vacuna contra la varicela, esta frecuencia seguramente se reducirá aun más.

¿Qué riesgos supone la varicela para el feto?

La varicela durante el embarazo puede causar síndrome de varicela congénita, un grupo de defectos congénitos que incluye lesiones, defectos de los músculos y huesos, malformaciones y parálisis de las extremidades, una cabeza demasiado pequeña, ceguera, convulsiones y retraso mental. Este síndrome sólo afecta a aproximadamente el uno al dos por ciento de los bebés cuyas madres contrajeron varicela durante las primeras 20 semanas (primera mitad) del embarazo. Los defectos congénitos son muy poco frecuentes cuando la infección se produce después de las 20 semanas, pero suelen producirse defectos que afectan el sistema nervioso central cuando la infección tiene lugar en el tercer trimestre de embarazo. Algunos defectos congénitos relacionados con la varicela pueden detectarse antes del nacimiento mediante un examen por ultrasonidos.

¿Qué riesgos supone la varicela para el recién nacido?

Cuando la madre desarrolla una erupción entre cinco días antes del nacimiento y dos días después del nacimiento, del 25 al 50 por ciento de los recién nacidos se infectan. Los bebés desarrollan una erupción de cinco a 10 días después del nacimiento. Esta forma de la enfermedad es muy seria e incluso mortal. Requiere el tratamiento inmediato con una inyección de inmunoglobulina de varicela-zóster para neutralizar el virus y reducir la infección a una forma más leve.

En el caso de no poder obtenerlo a tiempo, los médicos pueden tratar a los bebés infectados con inmunoglobulina, que contiene diferentes anticuerpos, incluidos anticuerpos contra la varicela.

Si el bebé desarrolla síntomas serios a pesar del tratamiento, pueden resultar útiles los medicamentos antivirales (como aciclovir).

Si la madre desarrolla una erupción entre 6 a 21 días antes del nacimiento, el bebé corre el riesgo de infección, pero si la varicela se desarrolla tiende ser leve.

¿Cómo puede prevenirse la varicela en las mujeres embarazadas no inmunes y sus bebés?

Si una mujer embarazada no es inmune a la varicela o no sabe si lo es, puede realizarse un análisis de sangre para averiguarlo. Es conveniente que las mujeres que estén pensando en quedar embarazadas se realicen un análisis y, si no son inmunes, deben vacunarse. Aunque no se han informado casos de varicela congénita causados por la vacunación, se recomienda a las mujeres posponer el embarazo durante un mes después de recibir la vacuna. Las mujeres que ya están embarazadas no deben vacunarse.

Las mujeres embarazadas que están expuestas a una persona con varicela y cuyo análisis de sangre muestra que no son inmunes a la infección, deben tratarse con VariZIG dentro de las 96 horas de la exposición. De esta manera podrán prevenir la enfermedad y atenuar su gravedad. Si no es posible conseguir VariZIG, los médicos pueden utilizar inmunoglobulina. Aún no se ha determinado si la administración de inmunoglobulina de varicela-zóster a mujeres embarazadas ayuda a proteger al feto contra la infección.

¿Cómo se trata la varicela durante el embarazo?
Cuando una mujer contrae la varicela durante el embarazo, puede tratarse con el medicamento antiviral oral aciclovir para aliviar los síntomas. Los estudios sugieren que este medicamento no presenta riesgos durante el embarazo. Si la mujer embarazada desarrolla cualquier síntoma de neumonía, deberá ser hospitalizada y tratada por vía intravenosa con una dosis más alta de aciclovir.

¿Cómo pueden evitar la exposición a la varicela las mujeres embarazadas no inmunes?
Las mujeres embarazadas que no son inmunes a la varicela deben evitar el contacto con cualquier persona que tenga varicela o herpes y vacunarse después del parto.

¿Pueden las mujeres embarazadas contagiarse la varicela de un niño recientemente vacunado?
Es muy poco frecuente que los niños vacunados transmitan el virus a otras personas y sólo ocurre cuando desarrollan llagas (que suelen aparecer junto al lugar donde se aplicaron las inyecciones). Por lo general, las mujeres embarazadas deben vacunar a los niños propensos a las edades recomendadas (entre los 12 y 15 meses y los cuatro y seis años) aunque sepan que ellas son inmunes. De esta manera, estarán protegidas contra la varicela ya que su riesgo de contraer la infección de un niño vacunado es mucho menor que el riesgo de contraerla de un niño no vacunado.

¿Puede el herpes afectar al feto?
El herpes (herpes zóster) es causado por una reactivación limitada del virus de la varicela, por lo general años después de la infección. Produce la aparición de ampollas dolorosas en racimos localizados. El herpes es poco frecuente durante el embarazo y aparentemente no produce defectos congénitos.

El Embarazo Después de los 35 Años

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

En la actualidad muchas mujeres deciden ser madres después de los 35 años. De hecho, una de cada cinco tiene su primer hijo después de esta edad. Afortunadamente, la mayoría tiene embarazos y bebés saludables.

Sin embargo, los estudios demuestran que las mujeres de más de 35 años están expuestas a algunos riesgos especiales. Por esta razón, es necesario que las mujeres conozcan estos riesgos para que puedan evaluar adecuadamente la conveniencia de un embarazo y determinar cuál es el mejor momento para quedar embarazada.

¿Influye la edad en la fertilidad?
Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años. Es frecuente que a una mujer de más de 35 años le lleve más tiempo quedar embarazada que a una mujer joven.

En algunos casos, la disminución de la fertilidad en las mujeres de más de 35 años se debe a que tienden a ovular (liberar un óvulo de los ovarios) con menor frecuencia que las mujeres más jóvenes. También influyen ciertos problemas de salud que son más comunes después de esta edad. Por ejemplo, la endometriosis, que ocasiona que los tejidos se adhieran a los ovarios o a las trompas de Falopio e interfieran con la concepción, es más común entre las mujeres de más de 35 años.

Si una mujer de más de 35 años no ha quedado embarazada después de intentar concebir durante seis meses, debe consultar a su médico. Los estudios sugieren que aproximadamente un tercio de las mujeres de entre 35 y 39 años y aproximadamente la mitad de las mujeres de más de 40 años tienen problemas de fertilidad. Muchos de estos problemas pueden tratarse con éxito.

Si bien las mujeres de más de 35 años pueden tener más dificultades para quedar embarazadas, también tienen una mayor probabilidad de tener mellizos. Esta probabilidad aumenta de forma natural con la edad. Además, es más probable que las mujeres de más de 35 años deban someterse a un tratamiento de fertilidad, lo que aumenta sus probabilidades de tener mellizos, trillizos o más bebés.

¿Las mujeres de más de 35 años corren mayor riesgo de tener un bebé con defectos congénitos?
Las mujeres mayores de 35 años de edad tienen mayores probabilidades de dar a luz un bebé con algún defecto congénito relacionado con los cromosomas (las estructuras de las células que contienen los genes). El síndrome de Down es el más común de estos defectos congénitos cromosómicos. Los niños afectados nacen con diferentes grados de retraso mental y defectos físicos.

  • A los 25 años, una mujer tiene una probabilidad de aproximadamente 1 en 1,250 de tener un bebé con síndrome de Down.
  • A los 30, una probabilidad de 1 en 1,000.
  • A los 35, una probabilidad de 1 en 400.
  • A los 40, una probabilidad de 1 en 100.
  • A los 45, una probabilidad de 1 en 30.
  • A los 49, una probabilidad de 1 en 10.

El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de los Estados Unidos recomienda a las mujeres de más de 35 años realizarse una prueba prenatal para diagnosticar, o con más probabilidades, descartar la existencia de síndrome de Down y otros problemas cromosómicos. Entre las pruebas prenatales que se pueden realizar se encuentran la amniocentesis. La mayoría de las mujeres que se realiza estas pruebas recibe la buena noticia de que su bebé no padece ningún problema cromosómico.

La amniocentesis y la muestra del villus coriónico presentan un riesgo muy pequeño de aborto espontáneo (pérdida del embarazo antes de las 20 semanas). Por esta razón, antes de tomar la decisión de realizarse estas pruebas, algunas mujeres se realizan una prueba de diagnóstico precoz durante el primer o el segundo trimestre para obtener más información sobre su riesgo de tener un bebé con síndrome de Down. Si los resultados indican que su riesgo es bajo, pueden decidir no realizarse la amniocentesis o CVS. Si el riesgo es alto, pueden decidir realizarse estas pruebas prenatales. Sin embargo, una prueba de diagnóstico precoz no permite detectar ni descartar de manera definitiva el síndrome de Down y otros problemas cromosómicos de nacimiento como lo haría una amniocentesis o CVS.

¿El riesgo de aborto espontáneo aumenta con la edad de la mujer?
La mayoría de los abortos espontáneos ocurre durante el primer trimestre de embarazo en las mujeres de cualquier edad. El riesgo aumenta con la edad de la mujer. Los estudios sugieren que aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos reconocidos en las mujeres de entre 20 y 30 años de edad termina en aborto espontáneo. Esta cifra aumenta aproximadamente al 20 por ciento en el caso de mujeres de entre 35 y 39 años de edad y aproximadamente al 50 por ciento entre los 40 y 44 años. El mayor riesgo de aborto espontáneo relacionado con la edad se debe, al menos en parte, a la mayor incidencia de anomalías cromosómicas.

¿Los problemas de salud preexistentes pueden afectar al embarazo?
Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades que las mujeres más jóvenes de tener un problema de salud que comenzó antes del embarazo. Algunos problemas, como alta presión arterial, diabetes y problemas renales y cardíacos, pueden afectar al embarazo. Por ejemplo, una diabetes mal controlada puede contribuir a defectos congénitos y aborto espontáneo mientras que una alta presión arterial mal controlada puede retrasar el desarrollo del feto.

Antes de intentar concebir, y sin importar su edad, toda mujer debe consultar a su médico. Una visita al médico antes de concebir le ayudará a asegurarse de que se encuentra en el mejor estado posible para hacerlo. La visita al médico antes de concebir es especialmente importante cuando la mujer tiene un problema de salud crónico. Su médico puede tratar ese problema y realizar los cambios necesarios en la medicación para asegurar que tenga un embarazo saludable. El médico también puede recomendar a las mujeres que están intentando quedar embarazadas que tomen a diario un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico para prevenir ciertos defectos congénitos graves en el cerebro y en la médula espinal (defectos del tubo neural).

¿Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades de tener complicaciones durante el embarazo?
Si bien es muy probable que las mujeres de más de 35 años tengan un bebé sano, es posible que deban enfrentar más complicaciones durante el embarazo que las mujeres más jóvenes.

Algunas de las complicaciones más comunes entre las mujeres de más de 35 años son:

  • Diabetes gestacional. Esta forma de diabetes se desarrolla por primera vez durante el embarazo. Según un estudio realizado por el gobierno en 2005 en varios centros médicos, las mujeres de más de 35 años tienen aproximadamente el doble de probabilidades que las mujeres más jóvenes de desarrollar diabetes gestacional. Las mujeres con diabetes gestacional tienen más probabilidades de tener bebés de gran tamaño que corren el riesgo de sufrir lesiones durante el parto.
  • Problemas en la placenta. El problema más frecuente es la placenta previa, por el cual la placenta cubre parte o la totalidad de la abertura uterina (cuello del útero). Las mujeres de más de 35 años tienen el doble de probabilidades, y las mujeres de más de 40 años casi tres veces más probabilidades, que las mujeres más jóvenes de tener esta complicación. La placenta previa puede producir hemorragias fuertes durante el parto que pueden poner en peligro la vida de la madre y del bebé. Por lo general, una intervención cesárea puede evitar complicaciones graves.
  • Parto prematuro. Las mujeres de más de 40 años tenían el 40 por ciento más probabilidades que las mujeres de menor edad de tener un parto prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo). Los bebés prematuros corren un mayor riesgo de tener problemas de salud en los primeros días de vida e incapacidades permanentes. Otros estudios han comprobado que las mujeres de entre 35 y 39 años también tienen un riesgo mayor de tener un parto prematuro, aunque su riesgo puede ser menor que el de las mujeres de más de 40 años. Algunos estudios también sugieren que las mujeres de más de 40 años pueden tener más probabilidades de tener un bebé de peso bajo al nacer ( menos de 2,5 kg).
  • Nacimiento sin vida. El nacimiento sin vida es la muerte del feto luego de 20 semanas de embarazo. Las mujeres de más de 40 años tienen el doble de probabilidades que las mujeres de entre 20 y 30 años de tener un nacimiento sin vida. No se conocen bien las causas de estas pérdidas trágicas en las mujeres de más de 40 años.

Al igual que con la diabetes, estas mujeres pueden desarrollar alta presión arterial por primera vez durante el embarazo. Este tipo de hipertensión (alta presión arterial) suele denominarse hipertensión inducida por el embarazo o, en su forma más grave, preeclampsia.

¿Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades que las mujeres de menor edad de tener un parto por cesárea?
Las probabilidades de tener un parto por cesárea aumentan con la edad. Aparentemente, las madres primerizas de más de 40 años tienen el doble de probabilidades que las madres primerizas de menos de 30 años de tener un parto por cesárea.

¿Cómo puede reducir sus riesgos una mujer embarazada?
En la actualidad, la mayoría de las mujeres de más de 35 años puede suponer que tendrá un embarazo saludable. Las mujeres de todas las edades pueden mejorar sus probabilidades de tener un embarazo saludable siguiendo estos consejos: 

  • Hágase un chequeo con su médico antes del embarazo.
  • Obtenga cuidados médicos prenatales desde el comienzo y en forma regular.
  • Consuma a diario un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico antes de quedar embarazada y durante la primera etapa del embarazo para prevenir ciertos defectos congénitos graves en el cerebro y la médula espinal (defectos del tubo neural).
  • Comience su embarazo con un peso saludable (ni muy alto ni muy bajo).
  • No beba alcohol.
  • No fume y evite la exposición al humo del cigarrillo de otras personas.
  • No consuma ninguna droga o medicamento, ni siquiera los de venta libre o a base de hierbas, a menos que le hayan sido indicados por un profesional que sabe de su embarazo.
  • Coma una variedad de alimentos nutritivos, incluyendo alimentos que contengan ácido fólico, como cereales enriquecidos para el desayuno, verduras de hojas verdes, frijoles deshidratados, legumbres, naranjas y jugo de naranjas.
  • No consuma carne poco cocida ni cambie la arena higiénica del gato. Ambas son posibles fuentes de toxoplasmosis, una infección que puede causar defectos de nacimiento.
  • No comer el pez espada, tiburón, carita y blanquillo. Estos pescados pueden tener niveles altos de mercurio. Si usted está embarazada, usted puede comer una cantidad limitada de pescados con pequeñas cantidades de mercurio, tales como los camarones, el salmón, bacalao, bagre y atún enlatado. Pero no debe comer más de 6 onzas por semana del atún blanco. Evite también comer cualquier pescado que sea producto de la pesca deportiva sin comprobar si es seguro con su departamento de salud local.

 

El Estrés Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

Un riesgo para el parto prematuro

El embarazo es una etapa especial de la vida para la mujer y su familia. Es una época de muchos cambios: en el cuerpo de la mujer embarazada, en sus emociones y en la vida de su familia. Aunque estos cambios ocurren por un motivo feliz, a menudo representan un mayor estrés en la vida de las mujeres embarazadas activas que ya enfrentan muchas exigencias en su casa y en su trabajo.

El exceso de estrés puede ser perjudicial para cualquier persona. A corto plazo pueden producir cansancio, insomnio, ansiedad, falta o exceso de apetito y dolores de cabeza y de espalda. Cuando el exceso de estrés se prolonga demasiado tiempo, puede provocar problemas de salud potencialmente serios, como una menor resistencia a las enfermedades infecciosas, presión arterial altal y enfermedades cardíacas. Las mujeres embarazadas que padecen altos niveles de estrés también pueden tener un riesgo mayor de parto prematuro, es decir, cuando los bebés nacen antes de las 37 semanas de gestación. Los bebés demasiado pequeños y prematuros están expuestos a un riesgo mayor de tener problemas de salud inmediatamente después de nacer, incapacidades permanentes, como retraso mental y parálisis cerebral, e incluso la muerte.

La mayoría de las mujeres suele lidiar bien con los cambios emocionales y físicos del embarazo y otras causas de estrés en sus vidas. Por lo general, las mujeres embarazadas que sienten que pueden controlar su estrés (que se cuidan, que se sienten activas en lugar de cansadas y que funcionan bien en su casa y el trabajo) no están expuestas a riesgos de salud por esta causa. Las mujeres embarazadas a las que les preocupe el nivel de estrés en su vida y su capacidad para manejarlo, deberían hablar con su médico. Él podrá indicarles a dónde recurrir para obtener ayuda en su comunidad y qué hacer para reducir y controlar el estrés.

¿Qué tipos de estrés pueden contribuir al parto prematuro?

El estrés de la rutina diaria al que todos estamos expuestos, como las exigencias laborales y las demoras en el tránsito, no contribuye demasiado al nacimiento prematuro. Es importante tener en cuenta que el estrés no es totalmente malo. Si se lo controla adecuadamente, un poco de estrés puede proporcionarnos la fuerza necesaria para enfrentar nuevos desafíos. Pero ciertos tipos de estrés severo o permanente pueden representar un riesgo durante el embarazo.

Algunos estudios sugieren que las mujeres que experimentan acontecimientos negativos en sus vidas, como un divorcio, la muerte de un familiar, una enfermedad grave o la pérdida del trabajo, están expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro. Es importante tener en cuenta que si bien esto es posible, en la mayoría de los casos no ocurre. Las mujeres que experimentan un acontecimiento catastrófico durante el embarazo también pueden tener un riesgo mayor de parto prematuro. Un estudio comprobó que las mujeres embarazadas que experimentaron algún terremoto importante tuvieron gestaciones más cortas. El momento en que ocurre el acontecimiento también puede influir en el resultado del embarazo.

El estrés crónico puede ser un factor determinante en los partos prematuros. Los estudios sugieren, por ejemplo, que las mujeres sin hogar o con serios problemas económicos tienen más probabilidades de tener un parto prematuro. Asimismo, el hecho de trabajar fuera de la casa no se ha relacionado con un parto prematuro en la mayoría de los estudios. Sin embargo, las mujeres a las que el trabajo les resulta particularmente estresante desde el punto de vista físico o emocional pueden estar expuestas a cierto riesgo. El racismo es otra forma de estrés crónico que puede contribuir a un parto prematuro. Las mujeres negras experimentan estrés a causa del racismo durante todas sus vidas. Esto puede explicar en parte por qué estas mujeres tienen más probabilidades de tener un parto prematuro que las mujeres de otros grupos raciales o étnicos. Algunas mujeres experimentan estrés crónico severo debido al embarazo mismo, lo cual pude aumentar su riesgo de parto prematuro. Estas mujeres pueden estar especialmente preocupadas por la salud de su bebé o por el parto en sí. En ese caso, deben conversar con su médico, quien podrá brindarles tranquilidad.

La mayoría de las mujeres que experimentan estrés severo durante el embarazo no tienen partos prematuros. Algunas mujeres pueden ser más vulnerables que otras a los efectos del estrés durante el embarazo debido a factores físicos u otros riesgos.

¿De qué manera puede el estrés desencadenar un parto prematuro?
Los investigadores no están completamente seguros de qué manera el estrés puede desencadenar un parto prematuro. No obstante, ciertas hormonas relacionadas con el estrés pueden ser un factor determinante. El estrés de la madre puede causar la liberación de una hormona llamada hormona liberadora de corticotropina (CRH). Esta hormona, producida por el cerebro y por la placenta, se encuentra estrechamente relacionada con el trabajo de parto. Hace que el organismo libere sustancias químicas llamadas prostaglandinas, las cuales producen las contracciones uterinas.

El estrés severo o prolongado también puede interferir con el funcionamiento normal del sistema inmunológico, lo cual puede hacer que la mujer embarazada sea más propensa a infecciones que afectan al útero. Las infecciones uterinas son una causa importante de parto prematuro, especialmente las que se producen antes de las 28 semanas del embarazo. El estrés también puede afectar la conducta de la mujer.

Algunas mujeres reaccionan al estrés encendiendo un cigarrillo, bebiendo alcohol o consumiendo drogas ilícitas, lo cual se ha relacionado con partos prematuros y otras complicaciones durante el embarazo. El consumo de alcohol y ciertas drogas ilícitas también aumenta el riesgo de defectos de nacimiento.

¿Cómo puede reducir el estrés la mujer embarazada?

Cada mujer embarazada debe identificar las causas del estrés, tanto en su trabajo como en su vida personal, y desarrollar maneras eficaces de controlarlas. Si se siente abrumada por el estrés, debe consultar a su médico. Las molestias propias del embarazo (como las náuseas, el cansancio, la necesidad frecuente de orinar, la hinchazón y los dolores de espalda) pueden generar estrés, especialmente si la mujer embarazada trata de hacer todo lo que hacía antes del embarazo.

Para reducir el estrés, debe darse cuenta de que estos síntomas son temporales y que su médico puede recomendarle formas de controlarlos. También puede considerar la posibilidad de abandonar algunas actividades innecesarias cuando se sienta molesta. Muchas mujeres experimentan inestabilidad en su estado de ánimo durante el embarazo. Esta inestabilidad es causada por cambios hormonales y es normal. Sin embargo, la mujer embarazada debe tener en cuenta que a veces esta inestabilidad puede dificultarle la tarea de controlar su estrés.

Las mujeres embarazadas pueden controlar mejor el estrés si se encuentran sanas y en buen estado físico. Deben comer una dieta sana, dormir bastante y evitar el alcohol, los cigarrillos y las drogas. También deben hacer ejercicio regularmente (con la autorización de su médico). El ejercicio las ayudará a mantenerse en buen estado físico, a prevenir algunas de las molestias comunes del embarazo (como los dolores de espalda, el cansancio y el estreñimiento), y a aliviar el estrés. Una buena red de apoyo (que incluya por ejemplo a la pareja de la mujer embarazada, su familia y parientes, amigos y otras personas) también puede ayudar a las mujeres embarazadas a aliviar su estrés.

Existe una serie de técnicas para reducir el estrés que pueden ser útiles durante el embarazo. Entre ellas se encuentran las clases de yoga, la bioretroalimentación, la meditación y la imaginación guiada. El médico seguramente podrá indicarle a la mujer embarazada a dónde recurrir en su comunidad. Las clases de preparación para el parto enseñan técnicas de relajación y ayudan a reducir la ansiedad educando a los futuros padres sobre lo que va a ocurrir durante el pre-parto y el parto.


La Diabetes Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
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La diabetes es un trastorno que hace que la concentración de azúcar en la sangre sea demasiado alta. Tiene lugar cuando el organismo no produce suficiente insulina o cuando no puede utilizarla como corresponde. La insulina es una hormona elaborada por el páncreas que permite al organismo convertir el azúcar de la sangre en energía o almacenarla como grasa. Cuando la diabetes no se trata debidamente, la concentración elevada de azúcar en la sangre puede provocar daños a varios órganos, como los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones. Algunos diabéticos necesitan inyectarse insulina diariamente para evitar estas complicaciones.

Aproximadamente una de cada 100 mujeres en edad fértil padece diabetes antes del embarazo (diabetes preexistente). Un cuatro por ciento adicional desarrolla diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional). La mayoría de estas mujeres puede estar segura de que tendrá un bebé sano ya que, si bien la diabetes conlleva algunos riesgos durante el embarazo, los avances en la atención médica hacen posible reducirlos considerablemente.

¿Qué riesgos conlleva para el bebé la diabetes preexistente?
Los bebés de las mujeres con diabetes preexistente que no han controlado su enfermedad debidamente están expuestos a una serie de riesgos. Estos riesgos pueden reducirse considerablemente con un adecuado control del azúcar en la sangre desde antes del embarazo.

  • Defectos congénitos. Las mujeres diabéticas que no han controlado su enfermedad debidamente durante las primeras semanas del embarazo tienen de tres a cuatro veces más probabilidades que las mujeres no diabéticas de tener un hijo con un defecto congénito grave, como defectos cardíacos o defectos del tubo neural (defectos congénitos del cerebro o de la médula espinal).
  • Aborto espontáneo. La elevada concentración de azúcar en la sangre cerca del momento de la concepción puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
  • Nacimiento prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo). Los bebés prematuros tienen más probabilidades de padecer problemas de salud durante las primeras semanas de vida, así como incapacidades permanentes.
  • Macrosomía. Las mujeres que no han controlado debidamente su diabetes tienen más probabilidades de tener un bebé excesivamente grande (con un peso de 5 kg o más), lo cual se conoce médicamente como macrosomía. Estos bebés son excesivamente grandes porque parte del azúcar adicional presente en la sangre de la madre atraviesa la placenta y pasa al feto. Cuando esto sucede, el feto comienza a producir insulina adicional que lo ayuda a procesar esta azúcar y a almacenarla como grasa. Esta grasa tiende a acumularse en la zona de los hombros y el tronco, lo que dificulta el parto vaginal e incrementa el riesgo de que el bebé sufra daños durante el mismo.
  • Nacimiento sin vida. Aunque los nacimientos sin vida son muy poco frecuentes, el riesgo aumenta cuando la diabetes no se encuentra debidamente controlada.
  • Complicaciones en el neonato. Estas complicaciones incluyen problemas respiratorios, baja concentración de azúcar en la sangre e ictericia (color amarillento de la piel). Si bien estos problemas pueden tratarse, es mejor prevenirlos controlando la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo.
  • Obesidad y diabetes. Los bebés de mujeres diabéticas que no han controlado debidamente su enfermedad también pueden tener un riesgo mayor de obesidad y diabetes después de la adolescencia.

¿Qué riesgos conlleva para el bebé la diabetes gestacional?
Por lo general, los bebés de las mujeres con diabetes gestacional están expuestos a menos riesgos que los bebés de mujeres con diabetes preexistente. Los bebés de mujeres con diabetes gestacional no suelen tener un riesgo mayor de nacer con defectos congénitos. No obstante, es posible que algunas de estas mujeres padecieran diabetes antes del embarazo sin saberlo. Como consecuencia de ello, es posible también que la concentración de azúcar en la sangre de estas mujeres haya sido elevada durante las primeras semanas del embarazo, lo cual aumenta las probabilidades de que el bebé nazca con defectos congénitos.

Al igual que en la diabetes preexistente, la diabetes gestacional mal controlada aumenta el riesgo de macrosomía, nacimiento sin vida y complicaciones en el neonato, así como el riesgo de obesidad y diabetes después de la adolescencia.

¿Provoca la diabetes otras complicaciones durante el embarazo?
Las mujeres con diabetes preexistente o gestacional pueden tener un embarazo sin complicaciones y un bebé sano, siempre y cuando controlen la concentración de azúcar en su sangre. Las mujeres que no controlan debidamente su condición, en cambio, tienen un riesgo mayor de sufrir ciertas complicaciones durante el embarazo, entre las que se encuentran:

  • Preeclampsia. Este trastorno se caracteriza por una alta presión arterial y la presencia de proteínas en la orina. En casos graves puede causar convulsiones y otros problemas en la madre, así como el desarrollo insuficiente y el nacimiento prematuro del bebé.
  • Polihidramnios. Esta enfermedad hace que la madre produzca una cantidad excesiva de líquido amniótico y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
  • Parto por cesárea. Cuando el bebé es demasiado grande, por lo general se recomienda un parto por cesárea.

¿Cuáles son las causas de la diabetes gestacional?
La diabetes gestacional ocurre cuando las hormonas del embarazo u otros factores interfieren con la capacidad del organismo de utilizar su propia insulina. Por lo general, las mujeres afectadas no presentan síntomas. Esta forma de diabetes suele desarrollarse durante la segunda mitad del embarazo y desaparece después del parto.

¿Quiénes corren riesgo de tener diabetes gestacional?
Las mujeres con ciertos factores de riesgo tienen más probabilidades de desarrollar diabetes gestacional. Estos factores de riesgo incluyen, entre otros:

  • Diabetes gestacional en un embarazo anterior
  • Más de 30 años de edad
  • Sobrepeso y/o aumento excesivo de peso durante el embarazo
  • Bebé muy grande (más de 4 kg) o nacimiento sin vida en un embarazo anterior
  • Diabetes en uno o más miembros de la familia
  • Ascendencia de origen afroamericano, asiático o hispano y nativos de los Estados Unidos e islas del Pacífico.

No obstante, incluso las mujeres que no tienen ningún factor de riesgo pueden desarrollar diabetes gestacional. Por esta razón, los médicos suelen realizar a las mujeres embarazadas una prueba de detección precoz.

¿Qué pruebas se realizan a las mujeres para detectar la diabetes gestacional?
La mayoría de las mujeres embarazadas se somete a una prueba de detección precoz de la diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 del embarazo. A menudo, a las mujeres que se consideran de alto riesgo (incluidas aquellas que han tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior) se les realiza la prueba de detección precoz durante una consulta al comienzo del embarazo y, si los resultados son normales, se les vuelve a realizar una prueba entre las 24 y las 28 semanas.

La prueba consiste en extraer una muestra de sangre una hora después de ingerir una bebida que contiene 50 gramos de glucosa (una forma de azúcar). La muestra se envía al laboratorio para medir los niveles de glucosa que contiene.

Las mujeres con concentraciones elevadas de glucosa en la sangre deben someterse a una prueba similar pero de mayor duración conocida como prueba de tolerancia a la glucosa, para la cual deben extraerse muestras de sangre en ayunas y una, dos y tres horas después de ingerir 100 gramos de glucosa.

Una vez diagnosticada la diabetes gestacional, la mayoría de las mujeres puede controlar la concentración de azúcar en su sangre mediante una dieta adecuada y ejercicio.

¿Qué dieta se recomienda a las mujeres embarazadas diabéticas?
Las mujeres embarazadas con diabetes gestacional o preexistente deben seguir una dieta preparada especialmente para ellas. La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional son derivadas a un dietista para su tratamiento. Las mujeres con diabetes preexistente deben seguir una dieta especial desde antes del embarazo. Sin embargo, también es recomendable que consulten a un especialista en nutrición, ya que quizás sea necesario modificar la dieta a medida que evolucione el embarazo.

La cantidad de calorías que debe consumir una mujer embarazada diabética y la proporción de comidas de los diversos grupos alimenticios (cereales, proteínas, productos lácteos, frutas y verduras) dependerán de muchos factores, como el peso, la etapa del embarazo y el grado de desarrollo del bebé. El médico y el dietista se basarán en estos factores, y en las preferencias alimenticias de la mujer, para elaborar una dieta adecuada.

Por lo general, las calorías diarias se distribuyen entre tres comidas principales y tres refrigerios, incluido uno antes de ir a dormir. En el caso de mujeres con diabetes preexistente, lo más probable es que el dietista recomiende una dieta que contenga un 20 por ciento de calorías derivadas de proteínas (como carnes magras, aves, pescado, legumbres, huevos y frutas secas), cerca de un 30 a un 40 por ciento de calorías derivadas de grasas no saturadas (derivadas principalmente de plantas y verduras) y de un 40 a un 50 por ciento de calorías derivadas principalmente de carbohidratos complejos (lo que incluye granos, como pan integral, cereales, pasta y arroz, así como frutas y verduras). Los dulces deben evitarse por completo. A las mujeres con diabetes gestacional se les puede recomendar una dieta similar.

¿Es aconsejable para las mujeres embarazadas diabéticas hacer ejercicio?
El ejercicio es recomendable para la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional y para muchas mujeres con diabetes preexistente. El ejercicio puede ayudar a controlar la diabetes haciendo que el cuerpo utilice la insulina de manera más eficiente. No obstante, las mujeres embarazadas diabéticas siempre deben consultar a su médico antes de comenzar una rutina de ejercicios. Las mujeres embarazadas que no controlan bien su diabetes o que padecen otras complicaciones, como hipertensión o daño vascular (causado por la diabetes preexistente), sólo deben realizar ejercicios cuando así lo recomiende su médico.

¿Requieren tratamiento con insulina las mujeres embarazadas diabéticas?
Muchas mujeres con diabetes preexistente necesitan inyectarse insulina para controlar la concentración de azúcar en su sangre. Durante el embarazo, estas mujeres suelen necesitar más insulina. Por lo general, la cantidad que necesitan aumenta con más rapidez entre las semanas 28 y 32 de gestación. Algunas mujeres con diabetes preexistente insulinodependientes logran mejorar el control del azúcar en su sangre con una bomba de insulina (un dispositivo pequeño que suministra insulina a través de un pequeño tubo de plástico que se inserta a través de la piel).

Algunas mujeres con diabetes preexistente utilizan medicamentos orales para controlar la concentración de azúcar en su sangre. En la mayoría de los casos, estas mujeres deben dejar estos medicamentos y comenzar a inyectarse insulina cuando están intentando concebir y durante el embarazo. Los especialistas están estudiando la seguridad y eficacia de los medicamentos orales para la diabetes durante el embarazo, pero hasta que no se obtenga más información, suele recomendarse el tratamiento con insulina.

Algunas mujeres con diabetes gestacional no logran controlar la concentración de azúcar en su sangre mediante una dieta adecuada y ejercicio. Estas mujeres son tratadas con insulina o con un medicamento oral para la diabetes (gliburida) durante el resto del embarazo. Estudios recientes sugieren que la gliburida es segura y tan eficaz como la insulina para controlar la concentración de azúcar en la sangre en mujeres con diabetes gestacional. (Dado que las mujeres que participaron en estos estudios recibieron el medicamento después del primer trimestre, no se ha podido comprobar si el tratamiento es seguro en los primeros meses del embarazo.)

¿Cómo puede una mujer embarazada controlarse la diabetes en casa?
Las mujeres embarazadas con diabetes preexistente o diabetes gestacional deben controlarse la concentración de azúcar en la sangre varias veces por día. Para ello, por lo general utilizan un pequeño dispositivo con un resorte para pincharse el dedo y obtener una pequeña muestra de sangre que se coloca sobre una tira reactiva que se inserta en un medidor de glucosa. Esto facilita el control de la concentración de azúcar en la sangre y la regulación de su dieta o las dosis de insulina entre consultas prenatales.

¿Qué pruebas se recomiendan para detectar complicaciones durante el embarazo?
El médico realiza un seguimiento estricto del tamaño y estado del feto, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo. En algunos casos, indicará a la mujer embarazada que se realice una o más de las siguientes pruebas:

  • Ultrasonido. Esta prueba puede realizarse más de una vez para comprobar que el feto esté creciendo normalmente. Si el bebé alcanza un peso de 4.5 kg o más, es probable que el médico recomiende un parto por cesárea cuando llegue a término.
  • Monitoreo fetal sin estrés. Este procedimiento controla la frecuencia cardíaca del bebé. Puede repetirse semanalmente o con más frecuencia.
  • Perfil biofísico. Esta prueba combina el monitoreo fetal sin estrés con un ultrasonido. También puede repetirse semanalmente o con más frecuencia.
  • Recuento de movimiento fetal. Todos los días la mujer embarazada registra el número de patadas que siente durante una o dos horas.

En la mayoría de los casos, estas pruebas demuestran que el embarazo evoluciona normalmente. Si bien es más probable que una mujer diabética tenga que dar a luz mediante una intervención cesárea, la mayoría lo hace a través de un parto vaginal normal.

¿Requieren cuidados especiales las mujeres diabéticas después del parto?
Para algunas mujeres con diabetes preexistente puede ser más difícil predecir la concentración de azúcar en la sangre en las semanas posteriores al parto. Esto ocurre especialmente cuando la mujer está amamantando. Las mujeres con diabetes preexistente deben controlar su concentración de azúcar en la sangre con frecuencia para poder regular su dosis de insulina o los medicamentos orales para la diabetes junto con el médico.

En la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional, la concentración de azúcar en la sangre se normaliza después del parto. La Asociación de Diabetes de los EE.UU. (American Diabetes Association, ADA) recomienda a las mujeres que tuvieron diabetes gestacional controlarse la concentración de azúcar en la sangre cada seis a 12 semanas después del parto para asegurarse de que sea normal. Estas mujeres tienen aproximadamente un 50 por ciento de probabilidades de desarrollar diabetes en el futuro, por lo cual la ADA también recomienda en estos casos un control del azúcar en la sangre cada tres años como mínimo. Las mujeres con diabetes gestacional pueden reducir su riesgo comenzando un programa de pérdida de peso y de ejercicio después del parto.

Estas mujeres están expuestas además a una probabilidad de dos en tres de padecer diabetes gestacional en otro embarazo posterior. Un programa de pérdida de peso y de ejercicio después del parto también puede reducir este riesgo en este caso.

¿Qué puede hacer una mujer diabética antes del embarazo para reducir los riesgos para su bebé?
Las mujeres que tienen diabetes preexistente o que han tenido diabetes gestacional deben consultar a su médico antes de quedar embarazadas. Los cuidados previos a la concepción pueden ayudar a la mujer a controlar la concentración de azúcar en su sangre antes del embarazo. Esto es importante, ya que los defectos congénitos asociados con la diabetes se originan en las primeras semanas de embarazo, cuando la mujer posiblemente aún no sabe que está embarazada.

En una consulta previa a la concepción, las mujeres con sobrepeso deben evaluar con su médico la manera más adecuada de alcanzar un peso sano antes de quedar embarazadas. Las mujeres con sobrepeso u obesas corren un riesgo mayor de tener diabetes gestacional y otras complicaciones durante el embarazo, como hipertensión, parto prematuro, nacimiento sin vida y un bebé con ciertos defectos congénitos. Las mujeres que ya han tenido diabetes gestacional pueden reducir su riesgo en otro embarazo alcanzando un peso sano antes de quedar embarazadas. Durante el embarazo, las mujeres obesas o con sobrepeso deben determinar con su médico qué peso deben alcanzar; por lo general, las mujeres con sobrepeso deben aumentar de 7 a 11 kg y las mujeres 7 kg.

Cuando una mujer con diabetes preexistente se propone quedar embarazada, los médicos suelen recomendar un análisis de sangre mensual o cada dos meses para medir la hemoglobina glicada (sustancia que se forma cuando la glucosa en la sangre se adhiere a la proteína de los glóbulos rojos). Este análisis demuestra el grado de eficacia con que se ha controlado la concentración de azúcar en la sangre durante los últimos dos o tres meses y sirve para determinar el momento más seguro para intentar quedar embarazada. Este análisis también puede utilizarse para realizar un control de la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo. En algunos casos, el médico puede recomendar a las mujeres con diabetes gestacional que se realicen un análisis de azúcar en sangre para determinar si la concentración de azúcar ha vuelto a su valor normal o si han desarrollado diabetes.

Como parte de una dieta sana, se recomienda a todas las mujeres tomar un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico a partir de al menos un mes antes del embarazo para ayudar a prevenir los defectos del tubo neural. Las mujeres con diabetes preexistente están expuestas a un riesgo mayor de tener un bebé con este tipo de defectos, por lo que es fundamental en su caso tomar ácido fólico. En algunos casos, el médico puede recomendar dosis más grandes. Se ha comprobado que las dosis diarias de 4,000 microgramos son eficaces para reducir el riesgo de tener otro bebé con un defecto del tubo neural en mujeres que ya han tenido un bebé afectado.

En una consulta previa a la concepción, el médico puede recomendar a las mujeres con diabetes pregestacional que toman medicamentos orales para la diabetes que los cambien por insulina.

 

La Anemia en el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
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La sangre es el líquido que mantiene la vida y circula a través del corazón, las arterias, las venas y los capilares del cuerpo. Elimina los desechos y el dióxido de carbono y lleva nutrientes, electrólitos, hormonas, vitaminas, anticuerpos, calor y oxígeno a los tejidos.

¿Qué es la anemia?

La anemia es la insuficiencia de glóbulos rojos o la capacidad reducida de los glóbulos rojos para trasportar oxígeno o hierro. Las enzimas de los tejidos que requieren hierro pueden afectar la función de las células en los nervios y los músculos. El feto depende de la sangre de la madre y la anemia puede ocasionar un crecimiento fetal deficiente, un nacimiento prematuro y un bebé de bajo peso al nacer.

¿Cuáles son los tipos de anemia más comunes durante el embarazo?

Existen diversos tipos de anemia que pueden presentarse durante el embarazo. éstos son los siguientes:

Anemia gravídica
Durante el embarazo, el volumen sanguíneo de la mujer aumenta hasta en un 50 por ciento. Esto hace que la concentración de glóbulos rojos en su cuerpo se diluya. A veces, el trastorno recibe el nombre de anemia de embarazo y no se considera anormal salvo en los casos en los que los niveles disminuyen demasiado.

Anemia por deficiencia de hierro
Durante el embarazo, el feto se vale de los glóbulos rojos de la madre para su crecimiento y desarrollo, especialmente durante los últimos tres meses del embarazo. Si una mujer tiene una excesiva cantidad de glóbulos rojos en la médula ósea antes de quedar embarazada, puede utilizar esta reserva durante el embarazo para satisfacer las necesidades del bebé. Las mujeres que no poseen la cantidad adecuada de hierro almacenado pueden desarrollar anemia por deficiencia de hierro. Este tipo de anemia es el más común durante el embarazo. Consiste en la falta de hierro en la sangre. El hierro es necesario para fabricar la hemoglobina (parte de la sangre que distribuye el oxígeno desde los pulmones a los tejidos del cuerpo). Antes de embarazarse, es conveniente tener una nutrición adecuada para poder acumular estas reservas y prevenir la anemia por deficiencia de hierro.

Deficiencia de vitamina B12
La vitamina B12 es importante para la formación de glóbulos rojos y la síntesis de las proteínas. Las mujeres vegetarianas (que no comen productos derivados de animales) tienen mayor probabilidad de desarrollar la deficiencia de vitamina B12. La inclusión de alimentos derivados de animales en la dieta, tales como leche, carnes, huevos y aves, puede prevenir la deficiencia de vitamina B12. Las mujeres bajo una dieta vegetariana estricta generalmente necesitan la inyección del suplemento de vitamina B12 durante el embarazo.

Pérdida de sangre
La pérdida de sangre durante el parto o el puerperio (después del parto) también puede ser una causa de la anemia. La pérdida de sangre promedio en un parto vaginal es de aproximadamente 500 mililitros y, en un parto por cesárea, de 1.000 mililitros. Las reservas adecuadas de hierro pueden ayudar a una mujer a reponer la cantidad de glóbulos rojos perdidos.

Deficiencia de folato
El folato, también llamado ácido fólico, es una vitamina B que trabaja con el hierro en la formación de los glóbulos. La deficiencia del folato durante el embarazo generalmente está asociada a la deficiencia de hierro dado que tanto el ácido fólico como el hierro se encuentran en los mismos tipos de alimentos. Se ha comprobado que el ácido fólico ayuda a reducir el riesgo de dar a luz a un bebé con ciertos defectos congénitos cerebrales y de la médula espinal si se ingiere antes de la concepción y durante los primeros meses de concepción.

 

¿Cuáles son los síntomas de la anemia?

Es posible que las mujeres con anemia durante el embarazo no manifiesten síntomas claros, a no ser que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la anemia. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

·          Palidez en la piel, los labios, las uñas, las palmas de las manos o la parte inferior de los párpados

·          Fatiga

·          Vértigo o mareo

·          Dificultad al respirar

·          Latidos cardíacos acelerados (taquicardia)

Los síntomas de la anemia pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

 

¿Cómo se diagnostica la anemia?

La anemia generalmente se descubre durante el control prenatal mediante un análisis de sangre de rutina indicado para verificar los niveles de hemoglobina o hematocritos. Los procedimientos para el diagnóstico de la anemia pueden incluir análisis de sangre adicionales y otros procedimientos de evaluación.

Hemoglobina - parte de la sangre que distribuye el oxígeno de los pulmones a los tejidos del cuerpo.

Hematocrito - medición del porcentaje de glóbulos rojos que se encuentran en un volumen específico de sangre.

 

Tratamiento de la anemia:

El tratamiento específico de la anemia será determinado por su médico acorde con:

·          Su embarazo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos

·          Qué tan avanzada está la enfermedad

·          Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias

·          Sus expectativas para la evolución de la enfermedad

·          Su opinión o preferencia

El tratamiento depende del tipo y la severidad de la anemia. El tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro incluye suplementos de hierro. Algunas de las formas de administración son de dosificación lenta, mientras que otras deben administrarse varias veces por día. Si el hierro se toma con el jugo de un cítrico, el organismo lo absorbe mejor. Los antiácidos pueden disminuir la absorción del hierro. Los suplementos de hierro pueden provocar náuseas y hacer que las deposiciones sean de un color verde oscuro o negro. También es posible que los suplementos de hierro produzcan constipación.

Prevención de la anemia:

Una buena nutrición antes del embarazo puede no sólo ayudar a prevenir la anemia, sino que también puede ayudar a la formación de otras reservas nutricionales en el cuerpo de la madre. Una dieta saludable y equilibrada durante el embarazo ayuda a mantener los niveles de hierro y otros nutrientes de importancia necesarios para la salud de la madre y del bebé en gestación.

Entre las fuentes de hierro se incluyen las siguientes:

·          Carnes: res, puerco, cordero; el hígado y otros órganos

·          Aves: pollo, pato, pavo; el hígado (especialmente la carne oscura)

·          Pescado y mariscos, incluyendo las almejas, los mejillones, las ostras, las sardinas y las anchoas

·          Vegetales de hojas verdes de la familia del repollo, como el brócoli, la col rizada, el nabo verde y la acelga

·          Legumbres, como las habas y los guisantes (arvejas); los frijoles y guisantes secos, como los frijoles pintos, los frijoles de carete y los frijoles cocinados enlatados

·          El pan y los bollos de harina integral con levadura

·          El pan blanco, la pasta, el arroz y los cereales enriquecidos con hierro

La siguiente lista contiene alimentos que constituyen buenas fuentes de hierro. Siempre consulte a su médico sobre los requisitos de hierro diarios recomendados.

Alimentos ricos en hierro

Cantidad

Contenido aproximado de hierro (miligramos)

Ostras

3 onzas

13,2

Hígado de res

3 onzas

7,5

Jugo de ciruelas pasas

1/2 taza

5,2

Almejas

2 onzas

4,2

Nueces

1/2 taza

3,75

Carne molida de res

3 onzas

3,0

Garbanzos

1/2 taza

3,0

Cereal de salvado

1/2 taza

2,8

Puerco asado

3 onzas

2,7

Anacardos

1/2 taza

2,65

Camarones

3 onzas

2,6

Pasas

1/2 taza

2,55

Sardinas

3 onzas

2,5

Espinacas

1/2 taza

2,4

Habas

1/2 taza

2,3

Frijoles de riñón

1/2 taza

2,2

Pavo, carne oscura

3 onzas

2,0

Ciruelas pasas

1/2 taza

1,9

Rosbif

3 onzas

1,8

Chícharos (guisantes)

1/2 taza

1,5

Maní

1/2 taza

1,5

Papas

1

1,1

Batata

1/2 taza

1,0

Ejotes

1/2 taza

1,0

Huevos

1

1,0

Actualmente se recomienda a todas las mujeres embarazadas y en edad fértil ingerir suplementos vitamínicos que contengan 400 microgramos de ácido fólico. Estos suplementos son necesarios dado que las fuentes naturales de folato son de difícil absorción y gran parte de la vitamina se pierde durante la cocción. Entre las fuentes de folato se encuentran los siguientes alimentos:

·          Verduras de hojas verdes

·          Frijoles y chícharos (guisantes) secos

·          Frutas y jugos cítricos y la mayoría de las bayas

·          Cereales forificados

·          Granos enriquecidos

 

Las vacunas durante el embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

Si está embarazada o está planeando un embarazo, consulte a su médico para asegurarse de que tenga sus vacunas al día. Algunas infecciones pueden ser nocivas para la mujer embarazada y su bebé. Las vacunas pueden protegerlos contra algunas de estas infecciones. Sin embargo, algunas presentan riesgos durante el embarazo. Su médico podrá indicarle qué vacunas son adecuadas para usted antes, durante y después del embarazo.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Hay organismos diminutos (como los virus y las bacterias) que pueden invadir el cuerpo y causar infecciones que producen enfermedades. Cuando usted contrae una infección, su cuerpo produce sustancias especiales para combatir la enfermedad llamadas anticuerpos. En muchos casos, una vez que su cuerpo ha creado los anticuerpos contra un determinado organismo, usted se vuelve inmune a la infección que causa  y no volverá a infectarse en el futuro.

Por lo general, las vacunas contienen una pequeña cantidad del organismo que causa la infección.  Los organismos empleados en las vacunas suelen debilitarse o inactivarse para que no le produzcan ninguna enfermedad. La vacuna hace que su cuerpo produzca anticuerpos contra el organismo y le permite a usted desarrollar inmunidad a una infección sin haber tenido la enfermedad.

Existen dos tipos principales de vacunas:

  • Aquellas que contienen un organismo activo (debilitado).
  • Aquellas que contienen un organismo inactivado
  • Aquellas que contienen toxoides (proteínas químicamente modificadas provenientes de bacterias)

Por lo general, no se recomienda la aplicación de vacunas con virus activos a las mujeres embarazadas.

¿Qué vacunas se recomiendan antes del embarazo?

El mejor momento para hablar sobre las vacunas con su médico es durante la visita previa a la concepción. De esta manera, podrá aplicarse las vacunas que necesita para estar protegida y proteger a su bebé antes de quedar embarazada.

Ciertas enfermedades que pueden prevenirse con vacunas, como la rubéola (también conocida como sarampión alemán) y la varicela, pueden causar defectos congénitos y otros problemas en el bebé si las contrae durante el embarazo. No obstante, no se recomienda la aplicación de estas vacunas (que están hechas con virus activos) durante el embarazo. En una visita previa a la concepción, el médico puede realizarle un análisis de sangre para determinar si usted es inmune. Si no lo es, puede vacunarse sin riesgos antes del embarazo. Una vez que se haya vacunado, debe esperar un mes antes de intentar concebir.

¿Qué vacunas se recomiendan durante el embarazo?

Vacuna contra la gripe. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan aplicarse esta vacuna a todas las mujeres cuyo embarazo se desarrollará durante la temporada de gripe (por lo general, de noviembre a marzo). Esta vacuna está hecha con virus inactivados y no presenta riesgos para la madre ni para el bebé. Las mujeres embarazadas que contraen la gripe tienen más probabilidades que otros adultos de desarrollar complicaciones serias, como neumonía.

Vacuna antitetánica/antidiftérica (Toxoide tetanico). Si no se ha aplicado esta vacuna en los últimos 10 años, debe aplicarse un refuerzo ahora. Puede hacerlo antes o durante el embarazo. Esta vacuna está hecha con toxoides y no presenta riesgos para el embarazo. El tétano es una enfermedad grave del sistema nervioso central y la difteria es una infección respiratoria peligrosa.

¿Qué otras vacunas suelen recomendarse durante el embarazo?

Si usted corre un riesgo mayor de infección, su médico puede indicarle que se aplique una vacuna que no suele recomendarse de forma generalizada durante el embarazo. Usted puede correr un riesgo mayor de infección si:

  • Trabaja en un centro de cuidados de la salud
  • Viaja a lugares en donde la infección es común
  • Tiene ciertas enfermedades crónicas, como diabetes.

Los CDC recomiendan la aplicación de las siguientes vacunas a las mujeres embarazadas que corren el riesgo de infección:

  • Hepatitis B
  • Meningocóccica
  • Neumocóccica
  • Rabia

Consulte a su médico acerca de los beneficios y riesgos de cada vacuna. Ninguna de estas vacunas contiene virus activos, por lo que los expertos consideran que no representan riesgos para el bebé. No obstante, la información sobre las vacunas meningocóccica y neumocóccica durante el embarazo es limitada.

¿Qué vacunas deben evitarse durante el embarazo?

Los CDC recomiendan NO aplicarse las siguientes vacunas con virus activos durante el embarazo:

  • Vacuna contra la gripe en aerosol nasal. Las mujeres embarazadas deben recibir la vacuna contra la gripe inyectable, que contiene virus inactivados.
  • Sarampión
  • Paperas
  • Rubéola (sarampión alemán)
  • Triple viral (vacuna combinada contra el sarampión, paperas, rubéola)
  • Varicela
  • BCG (tuberculosis)

Se recomienda a las mujeres posponer el embarazo por un mes después de recibir cualquiera de estas vacunas.

Los expertos saben muy poco sobre los efectos que pueden tener las siguientes vacunas en el bebé:

  • Polio (IPV)
  • Hepatitis A
  • Fiebre amarilla

Algunas de estas vacunas contienen virus activos. Por esa razón, es aconsejable que evalúe cuidadosamente junto con su médico los riesgos y beneficios de aplicarse estas vacunas durante el embarazo.

¿Qué vacunas se recomiendan después del embarazo?

Si no es inmune a la rubéola y a la varicela, los CDC recomiendan vacunarse lo antes posible después del parto para estar protegida en embarazos futuros.

Si es menor de 26 años, también es aconsejable que se aplique la nueva vacuna HPV (virus del papiloma humano) para estar protegida contra el cáncer cervical. Esta vacuna no se recomienda durante el embarazo ya que aún no se ha determinado si es segura.

Si está amamantando, puede vacunarse sin riesgos según el plan de vacunación para adultos normal. No existen riesgos conocidos para el bebé.

Infecciones urinarias durante el embarazo.

diciembre 9, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

¿Cómo evitarlas?

Cuando pensamos en una infección urinaria por lo general no creemos que se trate de un problema serio. Durante el embarazo, aún la más sencilla, puede representar un riesgo para el bebé, además, la probabilidad de contraer infecciones urinarias aumenta en esta etapa.

¿Por qué? Hay diversos factores; como la corta distancia entre la uretra (conducto que conecta la vejiga con el exterior) y la vejiga en la mujer, los cambios en los mecanismos de defensa contra las infecciones y las modificaciones de la flora vaginal.

Por lo general esperamos que una infección urinaria presente síntomas como ardor o dolor para orinar, cambios en el color u olor de la orina, fiebre o dolor en la espalda. Sin embargo un importante porcentaje de embarazadas desarrollan una infección urinaria sin tener ningún síntoma y esto no significa que no puedan tener un problema por esta causa.

Las infecciones urinarias frecuentemente se asocian con infecciones vaginales, el mecanismo más frecuente de contaminación es la entrada de bacterias desde la vagina o la contaminación de bacterias del material fecal durante el aseo o el baño. Estas bacterias pueden ascender por la uretra hacia la vejiga o seguir subiendo hasta alcanzar el riñón.

Entre más seria y más alta se llegue a presentar la infección, el riesgo de problemas es mayor, pero en cualquier caso está demostrado que existe una relación directa entre infecciones urinarias y complicaciones serias en el embarazo.

Entre las más frecuentes está el nacimiento prematuro y la ruptura prematura de membranas. La evidencia de múltiples estudios demuestra sin lugar a dudas que infecciones urinarias pueden ser el origen de infecciones que alcancen las membranas amnióticas e inicien un trabajo de parto, una ruptura de membranas e inclusive una infección dentro del útero. Y recientemente existen estudios que sugieren que estas infecciones del bebé dentro del útero pueden tener relación con lesiones neurológicas del bebé asociadas a Parálisis Cerebral.

Es por ello tan importante tener en mente el riesgo de una infección urinaria para prevenirla, así en caso de presentarse, detectarla y tratarla a tiempo.

Tu médico puede solicitarte exámenes de orina y en caso de sospecha de una infección solicitar un cultivo de la orina para poder identificar si existe y qué bacteria la está produciendo. Existen muchos antibióticos que pueden ser utilizados en el embarazo para combatir estas infecciones con muy buenos resultados si se detectan a tiempo, pero sin lugar a dudas, es mejor prevenirlas.

Como existe una relación muy directa entre infecciones vaginales e infecciones urinarias es importante evitar ambas. Para lograrlo te sugerimos tener en mente las siguientes recomendaciones:

1. Evitar la entrada de agua con jabón a la vagina durante el baño diario, pues elimina las bacterias normales que ayudan de forma natural a eliminar las “bacterias malas”.

2. Evitar la entrada de químicos que barran o eliminen las bacterias normales como las duchas vaginales que están asociadas a un mayor número de infecciones vaginales. La entrada de agua clorada en piscinas.

3. Tener precaución con la contaminación de material fecal durante el aseo después de evacuar, orinar o durante el baño diario. Para evitarlo el aseo debe ser siempre de la uretra hacia el ano (De adelante hacia atrás) y no a la inversa.

4. Evitar la manipulación sin el aseo adecuado de productos de protección femenina interna.

5. Evitar la contaminación durante la actividad sexual.

6. Evitar el consumo de substancias que irriten la vejiga como exceso de irritantes en la comida o bebidas como el café.

7. Cuida de contaminarte durante el aseo si usas papel sanitario contaminado por que ha estado en el suelo o sucio.

8. Utiliza ropa de algodón para que los genitales estén siempre lo mas fresco y secos posibles.

9. Vacía tu vejiga cuando tengas el deseo de orinar, el evitar orinar por mucho tiempo puede irritar la vejiga y facilitar la concentración de bacterias en la orina.

10. Tomar suficiente agua durante el día. El mejor mecanismo que tiene tu cuerpo para evitar las infecciones urinarias es expulsar las bacterias que puedan entrar, para ello es importante tener una orina muy diluida. Hay una regla muy sencilla, si el color de tu orina no es totalmente transparente es posible que no estés consumiendo suficiente agua durante el día.

Hay más riesgos de lo que pensamos en una infección urinaria, el cuidarte y tomar suficiente agua en el día puede representar la diferencia entre una complicación seria o no para tu bebé.

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