Parto Pretermino y su tratamiento

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Etapas del embarazo

Alrededor del 10% de los embarazos puede terminar en un parto pretermino; podemos definirlo como aquel que se presenta antes de las 37 semanas de gestación. El 75% de los casos de parto pretermino son espontáneos y se implican múltiples factores en su etiología siendo los más importantes las infecciones, edad materna (menos de 18 o más de 40 años), el uso de drogas (tabaco, alcohol, cocaína), malformaciones del útero materno entre otras.

El tratamiento para el parto prematuro

¿Qué ocurre cuando una mujer entra en trabajo de parto prematuro y no para por su cuenta?  El parto prematuro a veces puede continuar aunque una mujer siga cuidadosamente las instrucciones del profesional de la salud.  Dos de los tratamientos comunes para el parto prematuro son la terapia con medicamentos y la actividad restringida.

Tratamiento con medicamentos

Las mujeres que desarrollan parto prematuro son usualmente tratadas con uno de varios medicamentos llamados tocolíticos.  Los nombres de estos medicamentos incluyen los bloqueadores de canales de calcio, la terbutalina, ritodrina, sulfato de magnesio, la indometacina, ketorolac y sulindac.  Estos medicamentos pueden parar las contracciones.  Se administran por vía intravenosa, oral o rectal dependiendo del medicamento.

Los tocolíticos pueden demorar el alumbramiento entre 2 y 7 días, ofreciendo más tiempo para tratar a la mujer embarazada con medicamentos esteroides.  Los esteroides (como la betametasona y dextametasona) aceleran la maduración de los pulmones y órganos del bebé.  Estos medicamentos reducen las muertes infantiles en un 30 por ciento.  También reducen el riesgo de dos de las más graves complicaciones del parto prematuro, la disnea respiratoria (en un 50%) y el sangrado cerebral (en un 70%).  El tiempo adicional también ayuda a tratar a la madre con antibióticos en el caso de que desarrolle una infección o deba ser trasladada a otra facilidad de cuidado de salud.

Actividad restringida

Algunos profesionales de la salud recomiendan que las mujeres limiten sus actividades para prevenir el parto prematuro.  El descanso en cama es recomendado generalmente, a pesar de las evidencias contradictorias sobre su efectividad.  Mientras que reducir las actividades diarias puede ayudar a la mujer embarazada a relajarse, el descanso en cama no ha demostrado reducir la tasa del nacimiento prematuro.

Las recomendaciones varían.  A algunas mujeres se les sugiere descanso varias veces durante el transcurso del día.  A otras se les sugiere el descanso en cama.  Algunos profesionales de la salud les sugieren a las mujeres que identifiquen actividades que puedan aumentar las contracciones y evitar dichas actividades.

La actividad restringida afecta a la mujer físicamente.  La mujer puede perder tonificación muscular y faltarle la respiración.  Después del alumbramiento necesitará recuperar la fortaleza muscular.  Períodos extensos en la cama también pueden aumentar el riesgo de coágulos de sangre.  También es recomendable que se eviten las relaciones sexuales.  Mientras la mujer descansa en cama, no es conveniente permanecer completamente quieta.  Con las instrucciones del médico, la mujer puede realizar movimientos de relajación y estiramiento.

Algunas mujeres se sienten aburridas, deprimidas o ansiosas cuando tienen que limitar sus actividades.  Otras se sienten aisladas.  No está fuera de lo común para una mujer y su pareja sentirse frustrados, enojados o resentidos.

Este es el momento para que la pareja se apoye, obtengan ayuda profesional si la necesitan y tratar de tener buen sentido del humor.

Una mujer puede tener sentimientos de culpabilidad durante este tiempo.  Aunque haya hecho todo correctamente, la mujer puede preguntarse, “¿qué hice mal?”  Hablar con consejeros profesionales, espirituales o con otras personas que han pasado por la misma situación puede ser de ayuda.

Algunas mujeres no pueden trabajar cuando tienen limitaciones en sus actividades, y la familia puede sufrir económicamente.  Dentro de la familia, los papeles y las responsabilidades pueden cambiar.  El cuidado de los niños, la preparación de las comidas y otros quehaceres del hogar pueden ser realizadas de forma diferente.  Es de ayuda tener una red de apoyo y esparcir las responsabilidades a través de ella.  Una mujer que vive sola necesita ayuda adicional durante este tiempo.

La hospitalización

Dependiendo de las circunstancias, el profesional de la salud puede recomendar que la mujer vaya a un hospital.  Si ella es hospitalizada por semanas o meses, las preocupaciones y los asuntos por largos períodos de tiempo son similares a los de la actividad restringida en la casa.


Cuando comienza el trabajo de Parto

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Etapas del embarazo

¿Cómo saber si realmente estoy en trabajo de parto?

La única forma de diferenciar el trabajo de parto en su etapa temprana del verdadero trabajo de parto es por medio de un examen interno del cuello del útero. Las contracciones del verdadero trabajo de parto se tornan más fuertes, es difícil hablar en el transcurso de las mismas, tienen una duración más larga y se vuelven más frecuentes a medida que el trabajo de parto avanza. Estas contracciones harán que el cuello del útero se vaya adelgazando y abriendo y motivarán al bebé a bajar más a través de la pelvis.
Aquí hay algunas formas de ayudarle a diferenciar entre dolores de trabajo de parto verdaderos y falsos (o de “práctica”), también llamados contracciones Braxton-Hicks.

El trabajo de parto real

Contracciones

  • Pueden ser irregulares al principio
  • Generalmente se tornan regulares
  • Se van haciendo más prolongadas, más fuertes y más frecuentes
  • Caminar, generalmente las hace más fuertes
  • Recostarse no hace que desaparezcan
  • Casi siempre comienzan en la espalda y se mueven hacia el frente

Cuello del útero

  • Cambia al hacerse más delgado (borrado) y empieza a abrirse (dilatarse)

Trabajo de parto falso (o de “práctica”)
Contracciones

  • Generalmente son irregulares y cortas
  • No se hacen más largas, más fuertes ni más frecuentes
  • Pueden durar varios minutos
  • Recostarse puede hacer que desaparezcan
  • Se pueden sentir más en el frente y en la ingle
  • Sirven de ayuda para prepararse para el trabajo de parto real

Cuello del útero

  • Muy poco cambio o nada de cambio; el cuello del útero no se adelgaza ni se abre

Trabajo de parto prodrómico (Periodo inicial del trabajo de parto verdadero)
Contracciones

  • Pueden comenzar irregulares y volverse regulares.
  • Generalmente tienen un intervalo de 5 minutos o más.
  • Pueden sentirse fuertes, pero generalmente no son tan seguidas.
  • Acostarse generalmente no las hace desaparecer.
  • Pueden durar 24-36 horas sin mayores cambios en el cuello del útero.
  • Descansar y dormir puede ser un gran reto.
  • Es una práctica muy común que la envíen a su casa para descansar o esperar un trabajo de parto más fuerte.

Cuello del útero

  • Puede adelgazarse pero no dilatarse más de un centímetro.

Si esto ocurre, es muy importante beber mucho líquido y comer alimentos de alto contenido energético. Descanse tanto como sea posible e intente distraerse usted misma. Su pareja y los miembros de la familia pueden jugar un papel importante proporcionándole distracción y aliento. Comunicarse periódicamente con su médico o partera también puede ser de ayuda.

Un trabajo de parto en proceso

Existen diversas teorías de por qué comienza el trabajo de parto:

  • El envejecimiento físico de la placenta podría enviar insuficientes nutrientes para el feto.
  • El útero alcanza un punto crucial de distensión, lo cual puede provocar tensión en las fibras musculares y estimular su actividad.
  • Los impulsos nerviosos del útero a la glándula pituitaria posterior, podrían provocar una liberación de oxitocina (una hormona que provoca la contracción del útero).
  • El descenso en el nivel de la hormona progesterona puede causar cambios en el útero.
  • Las glándulas suprarrenales del feto, cuando maduran, podrían liberar una sustancia que estimula el trabajo de parto.
  • La liberación de prostaglandina de la pared del útero, podría iniciar un trabajo de parto.

¿Cuándo es el momento de ir al hospital?

La mayoría de los médicos y parteras recomiendan que se les llame cuando las contracciones son de cinco minutos entre una y otra, duran 60 segundos y han durado alrededor de una hora.

Cuando llame a su médico o partera, esté preparada para informarle de lo siguiente:

  • Cuánto tiempo transcurre entre una contracción y otra, su duración e intensidad, y si está llevando a cabo las técnicas de respiración.
  • Si se ha reventado o no la bolsa de agua, la hora en que se rompió y el color del fluido.
  • Si se han presentado manchas de sangre (la pérdida de mucosidad de color café claro, rosado o con puntos sangrientos del cuello del útero).

Se le dirá cuándo debe ir al hospital. Las nuevas investigaciones sugieren que las madres primerizas que pueden manejar las contracciones en casa, deben permanecer en casa hasta que les cueste respirar durante las contracciones. Salga con más anticipación si usted vive lejos del hospital que la va a atender, le preocupa no llegar a tiempo o tiene otra preocupación en especial.

¿Qué esperar en el hospital?

Cuando usted llegue al hospital, una enfermera revisará su presión sanguínea y temperatura. La enfermera quizás le tome también muestras de sangre y orina y le coloque algunos aparatos en su abdomen para monitorear los latidos de corazón del bebé y sus contracciones. Su médico le practicará luego un examen vaginal para evaluar la dilatación y adelgazamiento del cuello de su útero.
Dependiendo de la etapa de su trabajo de parto, del patrón de contracciones que presente, del grado de dilatación y del resultado del monitoreo del corazón de su bebé, será que su médico la admitan en el hospital o le recomienden volver a casa hasta que las contracciones se presenten más cercanas una de otra. Durante el trabajo de parto activo, las contracciones se presentan con un tiempo de menos de 5 minutos entre una y otra, duran de 45 a 60 segundos y el cuello del útero se dilata 3 centímetros o más. Es muy común que se sienta decepcionada y hasta avergonzada de ser enviada a casa por encontrarse en trabajo de parto temprano. Las actividades como caminar, ducharse, descansar, tomar líquidos, rentar películas o escuchar música relajante pueden ser de ayuda en la etapa temprana del trabajo de parto.

Después de haber leído esta articulo usted debe de ser capaz de reconocer cuando esta cerca la hora del nacimiento de su bebe, esto le brindara más confianza y tranquilidad.

Bebés que vienen de nalgas: ¿qué puedo hacer si mi bebé viene de nalgas?

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Etapas del embarazo

¿Qué es un parto de nalgas?

Justo antes de nacer, la mayoría de los bebés vienen en posición con la cabeza abajo dentro del útero de la madre y esta es la razón por la cual la mayoría de los bebés cuando nacen asoman la cabeza primero. Algunas veces el bebé viene en posición de nalgas o de pies. Cuando un bebé está en esa posición antes de nacer se dice que es un parto de nalgas o que es un bebé que viene de nalgas. Muchos bebés están de nalgas al comienzo del embarazo pero la mayoría se voltean hacia la posición de cara hacia el final del embarazo. Los bebés que nacen prematuros tienen más probabilidad de venir de nalgas. Si hay más de un bebé en el útero a la vez uno o más de los bebés pueden estar de nalgas. Niveles anormales de líquido amniótico alrededor del bebé pueden traer como resultado un parto de nalgas. A medida que usted se acerca a la fecha de su parto, su médico podrá saber —por el examen físico, el ultrasonido o ambos— si su bebé viene de nalgas.

¿El parto de un bebé que viene de nalgas puede atenderse sin necesidad de una cesárea?

El parto de algunos bebés que vienen de nalgas puede atenderse sin peligro por medio de un parto vaginal. Sin embargo, pueden ocurrir más complicaciones si el bebé viene de nalgas. Un bebé que viene de nalgas puede ser demasiado pequeño o puede tener defectos de nacimiento por causa del parto de nalgas. Cuando los bebés que vienen de nalgas nacen por vía vaginal tienen más probabilidad de lesionarse durante o después del parto que los bebés que nacen de cabeza. Los bebés que nacen por vía vaginal en posición de nalgas también tienen probabilidad de desarrollar un defecto de nacimiento en el cual el orificio articular de la cadera y el hueso del muslo se separan. Las complicaciones con el cordón umbilical también tienen mayor probabilidad de suceder en los bebés que nacen por vía vaginal y vienen de nalgas; por ejemplo, el cordón umbilical tiene mayor probabilidad de comprimirse durante el parto, lo cual puede causar daño a los nervios y al cerebro debido a la falta de oxígeno.A pesar de que los bebés que vienen de nalgas pueden recibirse por vía vaginal, generalmente es más fácil y más seguro atender partos vaginales en los cuales la cabeza sale primero. Los médicos generalmente atienden los partos de los bebés que vienen de nalgas por medio de una cesárea. El parto por cesárea también involucra riesgos tales como sangrado, infección y mayor estadía en el hospital tanto para la madre como para su bebé.

 

¿Puedo hacer algo para ayudar si mi bebé viene de nalgas?

Es muy importante visitar su médico con regularidad durante su embarazo. El médico puede saber si su bebé viene de nalgas y ayudarle a planear qué hacer. Algunos médicos planean atender el parto por cesárea. Otros pueden darle a sus pacientes ejercicios para hacer en la casa que pueden ayudar a que el bebé se voltee a la posición de cabeza primero. Algunos médicos tratan de voltear el bebé dentro del útero de la mamá usando un procedimiento llamado versión cefálica externa. Si este procedimiento tiene éxito y el bebé se mantiene con la cabeza hacia abajo es más probable un parto normal por vía vaginal.

¿Qué es versión cefálica externa?

Versión cefálica externa es una manera de tratar de darle vuelta a un bebé de la posición de nalgas a posición en vértice (con la cabeza hacia abajo) mientras aún está en el útero de la madre. En otras palabras, versión cefálica externa significa voltear el bebé desde afuera del abdomen de modo que el bebé se coloque en posición con la cabeza hacia abajo. El médico utilizará sus manos en la parte externa de su abdomen para tratar de voltear el bebé.



Diagrama 1. El médico coloca sus manos sobre el abdomen moviendo el bebé arriba hacia afuera de los huesos pélvicos.



Diagrama 2. Se da vuelta al bebé ya sea hacia adelante o hacia atrás.

Diagrama 3. Se gira hasta que el bebé esté en la posición de vértice, es decir con la cabeza hacia abajo.

 

¿Cuándo se hace versión cefálica externa?

Versión cefálica externa se hace al final del embarazo; más o menos después de 37 semanas de gestación.

¿A quién le pueden hacer versión cefálica externa?

A muchas mujeres que tienen embarazos normales pueden hacerles versión cefálica externa. Las mujeres a quienes no se les puede hacer incluyen aquellas con una de las características siguientes:

·         Sangrado vaginal

·         Una placenta que está cerca o que cubre la apertura del útero.

·         Una prueba de estrés no reactiva.

·         Un bebé anormalmente pequeño

·         Un nivel de líquido amniótico bajo en el saco que rodea y protege el bebé.

·         Una frecuencia cardiaca fetal anormal

·         Ruptura prematura de membranas

·         Gemelos u otro embarazo múltiple

¿Cuáles son los riesgos de la versión cefálica externa?

La versión cefálica externa tiene algunos riesgos que incluyen lo siguiente:

·         Parto prematuro

·         Ruptura prematura de membranas

·         Una pérdida pequeña de sangre ya sea para el bebé o para la madre.

·         Sufrimiento fetal que puede conducir a un parto de emergencia por cesárea.

·         El bebé puede voltearse nuevamente a la posición de nalgas después de que se ha hecho la versión cefálica externa.

A pesar de que el riesgo de tener este tipo de complicaciones es pequeño, algunos médicos prefieren no tratar de hacer una versión cefálica externa.

¿Qué puedo esperar si mi médico y yo decidimos intentar una versión cefálica externa?

La versión cefálica externa usualmente se hace en el hospital. Antes del procedimiento, a usted le harán un ultrasonido para confirmar que el bebé viene de nalgas. Su médico también hará una prueba de no estrés para asegurarse de que la frecuencia cardiaca del corazón del bebé es normal. Le extraerán un tubo con una muestra de sangre y notificarán a un anestesiólogo en caso tal de que necesiten atenderle un parto de emergencia por cesárea. Le administrarán un medicamento en el brazo, a través de una vena, con el objeto de relajar los músculos en el útero. Este medicamento es muy seguro y no tendrá riesgo alguno para su bebé. Mientras usted está acostada el médico colocará sus manos en la parte exterior de su abdomen. Después de localizar la cabeza del bebé el médico tratará con cuidado de voltear el bebé hacia la posición de cabeza primero.

¿Qué sucede después del procedimiento?

Cuando el procedimiento se completa su médico realizará otra prueba de no estrés. Si todo es normal, usted no tendrá que quedarse en el hospital. Si el procedimiento no tiene éxito, su médico hablará con usted acerca de la posibilidad de tener un parto por vía vaginal o por cesárea enseguida. Su médico también puede sugerirle repetir la versión cefálica externa.

¿Cuál es la probabilidad de éxito de la versión cefálica externa?

La probabilidad de éxito de la versión cefálica externa depende de varios factores; entre ellos:

·         Qué tan cerca está usted de la fecha de su parto

·         Qué tanto líquido hay alrededor de su bebé

·         Cuántos embarazos ha tenido usted

·         Qué tanto pesa su bebé

·         En qué posición está la placenta

·         En qué posición está su bebé

La probabilidad de éxito promedio es aproximadamente 65%. Aun si el procedimiento funciona al comienzo, todavía hay una probabilidad de que el bebé se voltee de nuevo a la posición de nalgas.


 

El Embarazo Después de los 35 Años

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

En la actualidad muchas mujeres deciden ser madres después de los 35 años. De hecho, una de cada cinco tiene su primer hijo después de esta edad. Afortunadamente, la mayoría tiene embarazos y bebés saludables.

Sin embargo, los estudios demuestran que las mujeres de más de 35 años están expuestas a algunos riesgos especiales. Por esta razón, es necesario que las mujeres conozcan estos riesgos para que puedan evaluar adecuadamente la conveniencia de un embarazo y determinar cuál es el mejor momento para quedar embarazada.

¿Influye la edad en la fertilidad?
Por lo general, las mujeres comienzan a experimentar una disminución en su fertilidad a partir de los 30 años. Es frecuente que a una mujer de más de 35 años le lleve más tiempo quedar embarazada que a una mujer joven.

En algunos casos, la disminución de la fertilidad en las mujeres de más de 35 años se debe a que tienden a ovular (liberar un óvulo de los ovarios) con menor frecuencia que las mujeres más jóvenes. También influyen ciertos problemas de salud que son más comunes después de esta edad. Por ejemplo, la endometriosis, que ocasiona que los tejidos se adhieran a los ovarios o a las trompas de Falopio e interfieran con la concepción, es más común entre las mujeres de más de 35 años.

Si una mujer de más de 35 años no ha quedado embarazada después de intentar concebir durante seis meses, debe consultar a su médico. Los estudios sugieren que aproximadamente un tercio de las mujeres de entre 35 y 39 años y aproximadamente la mitad de las mujeres de más de 40 años tienen problemas de fertilidad. Muchos de estos problemas pueden tratarse con éxito.

Si bien las mujeres de más de 35 años pueden tener más dificultades para quedar embarazadas, también tienen una mayor probabilidad de tener mellizos. Esta probabilidad aumenta de forma natural con la edad. Además, es más probable que las mujeres de más de 35 años deban someterse a un tratamiento de fertilidad, lo que aumenta sus probabilidades de tener mellizos, trillizos o más bebés.

¿Las mujeres de más de 35 años corren mayor riesgo de tener un bebé con defectos congénitos?
Las mujeres mayores de 35 años de edad tienen mayores probabilidades de dar a luz un bebé con algún defecto congénito relacionado con los cromosomas (las estructuras de las células que contienen los genes). El síndrome de Down es el más común de estos defectos congénitos cromosómicos. Los niños afectados nacen con diferentes grados de retraso mental y defectos físicos.

  • A los 25 años, una mujer tiene una probabilidad de aproximadamente 1 en 1,250 de tener un bebé con síndrome de Down.
  • A los 30, una probabilidad de 1 en 1,000.
  • A los 35, una probabilidad de 1 en 400.
  • A los 40, una probabilidad de 1 en 100.
  • A los 45, una probabilidad de 1 en 30.
  • A los 49, una probabilidad de 1 en 10.

El Colegio de Obstetras y Ginecólogos de los Estados Unidos recomienda a las mujeres de más de 35 años realizarse una prueba prenatal para diagnosticar, o con más probabilidades, descartar la existencia de síndrome de Down y otros problemas cromosómicos. Entre las pruebas prenatales que se pueden realizar se encuentran la amniocentesis. La mayoría de las mujeres que se realiza estas pruebas recibe la buena noticia de que su bebé no padece ningún problema cromosómico.

La amniocentesis y la muestra del villus coriónico presentan un riesgo muy pequeño de aborto espontáneo (pérdida del embarazo antes de las 20 semanas). Por esta razón, antes de tomar la decisión de realizarse estas pruebas, algunas mujeres se realizan una prueba de diagnóstico precoz durante el primer o el segundo trimestre para obtener más información sobre su riesgo de tener un bebé con síndrome de Down. Si los resultados indican que su riesgo es bajo, pueden decidir no realizarse la amniocentesis o CVS. Si el riesgo es alto, pueden decidir realizarse estas pruebas prenatales. Sin embargo, una prueba de diagnóstico precoz no permite detectar ni descartar de manera definitiva el síndrome de Down y otros problemas cromosómicos de nacimiento como lo haría una amniocentesis o CVS.

¿El riesgo de aborto espontáneo aumenta con la edad de la mujer?
La mayoría de los abortos espontáneos ocurre durante el primer trimestre de embarazo en las mujeres de cualquier edad. El riesgo aumenta con la edad de la mujer. Los estudios sugieren que aproximadamente el 10 por ciento de los embarazos reconocidos en las mujeres de entre 20 y 30 años de edad termina en aborto espontáneo. Esta cifra aumenta aproximadamente al 20 por ciento en el caso de mujeres de entre 35 y 39 años de edad y aproximadamente al 50 por ciento entre los 40 y 44 años. El mayor riesgo de aborto espontáneo relacionado con la edad se debe, al menos en parte, a la mayor incidencia de anomalías cromosómicas.

¿Los problemas de salud preexistentes pueden afectar al embarazo?
Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades que las mujeres más jóvenes de tener un problema de salud que comenzó antes del embarazo. Algunos problemas, como alta presión arterial, diabetes y problemas renales y cardíacos, pueden afectar al embarazo. Por ejemplo, una diabetes mal controlada puede contribuir a defectos congénitos y aborto espontáneo mientras que una alta presión arterial mal controlada puede retrasar el desarrollo del feto.

Antes de intentar concebir, y sin importar su edad, toda mujer debe consultar a su médico. Una visita al médico antes de concebir le ayudará a asegurarse de que se encuentra en el mejor estado posible para hacerlo. La visita al médico antes de concebir es especialmente importante cuando la mujer tiene un problema de salud crónico. Su médico puede tratar ese problema y realizar los cambios necesarios en la medicación para asegurar que tenga un embarazo saludable. El médico también puede recomendar a las mujeres que están intentando quedar embarazadas que tomen a diario un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico para prevenir ciertos defectos congénitos graves en el cerebro y en la médula espinal (defectos del tubo neural).

¿Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades de tener complicaciones durante el embarazo?
Si bien es muy probable que las mujeres de más de 35 años tengan un bebé sano, es posible que deban enfrentar más complicaciones durante el embarazo que las mujeres más jóvenes.

Algunas de las complicaciones más comunes entre las mujeres de más de 35 años son:

  • Diabetes gestacional. Esta forma de diabetes se desarrolla por primera vez durante el embarazo. Según un estudio realizado por el gobierno en 2005 en varios centros médicos, las mujeres de más de 35 años tienen aproximadamente el doble de probabilidades que las mujeres más jóvenes de desarrollar diabetes gestacional. Las mujeres con diabetes gestacional tienen más probabilidades de tener bebés de gran tamaño que corren el riesgo de sufrir lesiones durante el parto.
  • Problemas en la placenta. El problema más frecuente es la placenta previa, por el cual la placenta cubre parte o la totalidad de la abertura uterina (cuello del útero). Las mujeres de más de 35 años tienen el doble de probabilidades, y las mujeres de más de 40 años casi tres veces más probabilidades, que las mujeres más jóvenes de tener esta complicación. La placenta previa puede producir hemorragias fuertes durante el parto que pueden poner en peligro la vida de la madre y del bebé. Por lo general, una intervención cesárea puede evitar complicaciones graves.
  • Parto prematuro. Las mujeres de más de 40 años tenían el 40 por ciento más probabilidades que las mujeres de menor edad de tener un parto prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo). Los bebés prematuros corren un mayor riesgo de tener problemas de salud en los primeros días de vida e incapacidades permanentes. Otros estudios han comprobado que las mujeres de entre 35 y 39 años también tienen un riesgo mayor de tener un parto prematuro, aunque su riesgo puede ser menor que el de las mujeres de más de 40 años. Algunos estudios también sugieren que las mujeres de más de 40 años pueden tener más probabilidades de tener un bebé de peso bajo al nacer ( menos de 2,5 kg).
  • Nacimiento sin vida. El nacimiento sin vida es la muerte del feto luego de 20 semanas de embarazo. Las mujeres de más de 40 años tienen el doble de probabilidades que las mujeres de entre 20 y 30 años de tener un nacimiento sin vida. No se conocen bien las causas de estas pérdidas trágicas en las mujeres de más de 40 años.

Al igual que con la diabetes, estas mujeres pueden desarrollar alta presión arterial por primera vez durante el embarazo. Este tipo de hipertensión (alta presión arterial) suele denominarse hipertensión inducida por el embarazo o, en su forma más grave, preeclampsia.

¿Las mujeres de más de 35 años tienen más probabilidades que las mujeres de menor edad de tener un parto por cesárea?
Las probabilidades de tener un parto por cesárea aumentan con la edad. Aparentemente, las madres primerizas de más de 40 años tienen el doble de probabilidades que las madres primerizas de menos de 30 años de tener un parto por cesárea.

¿Cómo puede reducir sus riesgos una mujer embarazada?
En la actualidad, la mayoría de las mujeres de más de 35 años puede suponer que tendrá un embarazo saludable. Las mujeres de todas las edades pueden mejorar sus probabilidades de tener un embarazo saludable siguiendo estos consejos: 

  • Hágase un chequeo con su médico antes del embarazo.
  • Obtenga cuidados médicos prenatales desde el comienzo y en forma regular.
  • Consuma a diario un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico antes de quedar embarazada y durante la primera etapa del embarazo para prevenir ciertos defectos congénitos graves en el cerebro y la médula espinal (defectos del tubo neural).
  • Comience su embarazo con un peso saludable (ni muy alto ni muy bajo).
  • No beba alcohol.
  • No fume y evite la exposición al humo del cigarrillo de otras personas.
  • No consuma ninguna droga o medicamento, ni siquiera los de venta libre o a base de hierbas, a menos que le hayan sido indicados por un profesional que sabe de su embarazo.
  • Coma una variedad de alimentos nutritivos, incluyendo alimentos que contengan ácido fólico, como cereales enriquecidos para el desayuno, verduras de hojas verdes, frijoles deshidratados, legumbres, naranjas y jugo de naranjas.
  • No consuma carne poco cocida ni cambie la arena higiénica del gato. Ambas son posibles fuentes de toxoplasmosis, una infección que puede causar defectos de nacimiento.
  • No comer el pez espada, tiburón, carita y blanquillo. Estos pescados pueden tener niveles altos de mercurio. Si usted está embarazada, usted puede comer una cantidad limitada de pescados con pequeñas cantidades de mercurio, tales como los camarones, el salmón, bacalao, bagre y atún enlatado. Pero no debe comer más de 6 onzas por semana del atún blanco. Evite también comer cualquier pescado que sea producto de la pesca deportiva sin comprobar si es seguro con su departamento de salud local.

 

El Estrés Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

Un riesgo para el parto prematuro

El embarazo es una etapa especial de la vida para la mujer y su familia. Es una época de muchos cambios: en el cuerpo de la mujer embarazada, en sus emociones y en la vida de su familia. Aunque estos cambios ocurren por un motivo feliz, a menudo representan un mayor estrés en la vida de las mujeres embarazadas activas que ya enfrentan muchas exigencias en su casa y en su trabajo.

El exceso de estrés puede ser perjudicial para cualquier persona. A corto plazo pueden producir cansancio, insomnio, ansiedad, falta o exceso de apetito y dolores de cabeza y de espalda. Cuando el exceso de estrés se prolonga demasiado tiempo, puede provocar problemas de salud potencialmente serios, como una menor resistencia a las enfermedades infecciosas, presión arterial altal y enfermedades cardíacas. Las mujeres embarazadas que padecen altos niveles de estrés también pueden tener un riesgo mayor de parto prematuro, es decir, cuando los bebés nacen antes de las 37 semanas de gestación. Los bebés demasiado pequeños y prematuros están expuestos a un riesgo mayor de tener problemas de salud inmediatamente después de nacer, incapacidades permanentes, como retraso mental y parálisis cerebral, e incluso la muerte.

La mayoría de las mujeres suele lidiar bien con los cambios emocionales y físicos del embarazo y otras causas de estrés en sus vidas. Por lo general, las mujeres embarazadas que sienten que pueden controlar su estrés (que se cuidan, que se sienten activas en lugar de cansadas y que funcionan bien en su casa y el trabajo) no están expuestas a riesgos de salud por esta causa. Las mujeres embarazadas a las que les preocupe el nivel de estrés en su vida y su capacidad para manejarlo, deberían hablar con su médico. Él podrá indicarles a dónde recurrir para obtener ayuda en su comunidad y qué hacer para reducir y controlar el estrés.

¿Qué tipos de estrés pueden contribuir al parto prematuro?

El estrés de la rutina diaria al que todos estamos expuestos, como las exigencias laborales y las demoras en el tránsito, no contribuye demasiado al nacimiento prematuro. Es importante tener en cuenta que el estrés no es totalmente malo. Si se lo controla adecuadamente, un poco de estrés puede proporcionarnos la fuerza necesaria para enfrentar nuevos desafíos. Pero ciertos tipos de estrés severo o permanente pueden representar un riesgo durante el embarazo.

Algunos estudios sugieren que las mujeres que experimentan acontecimientos negativos en sus vidas, como un divorcio, la muerte de un familiar, una enfermedad grave o la pérdida del trabajo, están expuestas a un riesgo mayor de tener un parto prematuro. Es importante tener en cuenta que si bien esto es posible, en la mayoría de los casos no ocurre. Las mujeres que experimentan un acontecimiento catastrófico durante el embarazo también pueden tener un riesgo mayor de parto prematuro. Un estudio comprobó que las mujeres embarazadas que experimentaron algún terremoto importante tuvieron gestaciones más cortas. El momento en que ocurre el acontecimiento también puede influir en el resultado del embarazo.

El estrés crónico puede ser un factor determinante en los partos prematuros. Los estudios sugieren, por ejemplo, que las mujeres sin hogar o con serios problemas económicos tienen más probabilidades de tener un parto prematuro. Asimismo, el hecho de trabajar fuera de la casa no se ha relacionado con un parto prematuro en la mayoría de los estudios. Sin embargo, las mujeres a las que el trabajo les resulta particularmente estresante desde el punto de vista físico o emocional pueden estar expuestas a cierto riesgo. El racismo es otra forma de estrés crónico que puede contribuir a un parto prematuro. Las mujeres negras experimentan estrés a causa del racismo durante todas sus vidas. Esto puede explicar en parte por qué estas mujeres tienen más probabilidades de tener un parto prematuro que las mujeres de otros grupos raciales o étnicos. Algunas mujeres experimentan estrés crónico severo debido al embarazo mismo, lo cual pude aumentar su riesgo de parto prematuro. Estas mujeres pueden estar especialmente preocupadas por la salud de su bebé o por el parto en sí. En ese caso, deben conversar con su médico, quien podrá brindarles tranquilidad.

La mayoría de las mujeres que experimentan estrés severo durante el embarazo no tienen partos prematuros. Algunas mujeres pueden ser más vulnerables que otras a los efectos del estrés durante el embarazo debido a factores físicos u otros riesgos.

¿De qué manera puede el estrés desencadenar un parto prematuro?
Los investigadores no están completamente seguros de qué manera el estrés puede desencadenar un parto prematuro. No obstante, ciertas hormonas relacionadas con el estrés pueden ser un factor determinante. El estrés de la madre puede causar la liberación de una hormona llamada hormona liberadora de corticotropina (CRH). Esta hormona, producida por el cerebro y por la placenta, se encuentra estrechamente relacionada con el trabajo de parto. Hace que el organismo libere sustancias químicas llamadas prostaglandinas, las cuales producen las contracciones uterinas.

El estrés severo o prolongado también puede interferir con el funcionamiento normal del sistema inmunológico, lo cual puede hacer que la mujer embarazada sea más propensa a infecciones que afectan al útero. Las infecciones uterinas son una causa importante de parto prematuro, especialmente las que se producen antes de las 28 semanas del embarazo. El estrés también puede afectar la conducta de la mujer.

Algunas mujeres reaccionan al estrés encendiendo un cigarrillo, bebiendo alcohol o consumiendo drogas ilícitas, lo cual se ha relacionado con partos prematuros y otras complicaciones durante el embarazo. El consumo de alcohol y ciertas drogas ilícitas también aumenta el riesgo de defectos de nacimiento.

¿Cómo puede reducir el estrés la mujer embarazada?

Cada mujer embarazada debe identificar las causas del estrés, tanto en su trabajo como en su vida personal, y desarrollar maneras eficaces de controlarlas. Si se siente abrumada por el estrés, debe consultar a su médico. Las molestias propias del embarazo (como las náuseas, el cansancio, la necesidad frecuente de orinar, la hinchazón y los dolores de espalda) pueden generar estrés, especialmente si la mujer embarazada trata de hacer todo lo que hacía antes del embarazo.

Para reducir el estrés, debe darse cuenta de que estos síntomas son temporales y que su médico puede recomendarle formas de controlarlos. También puede considerar la posibilidad de abandonar algunas actividades innecesarias cuando se sienta molesta. Muchas mujeres experimentan inestabilidad en su estado de ánimo durante el embarazo. Esta inestabilidad es causada por cambios hormonales y es normal. Sin embargo, la mujer embarazada debe tener en cuenta que a veces esta inestabilidad puede dificultarle la tarea de controlar su estrés.

Las mujeres embarazadas pueden controlar mejor el estrés si se encuentran sanas y en buen estado físico. Deben comer una dieta sana, dormir bastante y evitar el alcohol, los cigarrillos y las drogas. También deben hacer ejercicio regularmente (con la autorización de su médico). El ejercicio las ayudará a mantenerse en buen estado físico, a prevenir algunas de las molestias comunes del embarazo (como los dolores de espalda, el cansancio y el estreñimiento), y a aliviar el estrés. Una buena red de apoyo (que incluya por ejemplo a la pareja de la mujer embarazada, su familia y parientes, amigos y otras personas) también puede ayudar a las mujeres embarazadas a aliviar su estrés.

Existe una serie de técnicas para reducir el estrés que pueden ser útiles durante el embarazo. Entre ellas se encuentran las clases de yoga, la bioretroalimentación, la meditación y la imaginación guiada. El médico seguramente podrá indicarle a la mujer embarazada a dónde recurrir en su comunidad. Las clases de preparación para el parto enseñan técnicas de relajación y ayudan a reducir la ansiedad educando a los futuros padres sobre lo que va a ocurrir durante el pre-parto y el parto.


La Diabetes Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

La diabetes es un trastorno que hace que la concentración de azúcar en la sangre sea demasiado alta. Tiene lugar cuando el organismo no produce suficiente insulina o cuando no puede utilizarla como corresponde. La insulina es una hormona elaborada por el páncreas que permite al organismo convertir el azúcar de la sangre en energía o almacenarla como grasa. Cuando la diabetes no se trata debidamente, la concentración elevada de azúcar en la sangre puede provocar daños a varios órganos, como los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones. Algunos diabéticos necesitan inyectarse insulina diariamente para evitar estas complicaciones.

Aproximadamente una de cada 100 mujeres en edad fértil padece diabetes antes del embarazo (diabetes preexistente). Un cuatro por ciento adicional desarrolla diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional). La mayoría de estas mujeres puede estar segura de que tendrá un bebé sano ya que, si bien la diabetes conlleva algunos riesgos durante el embarazo, los avances en la atención médica hacen posible reducirlos considerablemente.

¿Qué riesgos conlleva para el bebé la diabetes preexistente?
Los bebés de las mujeres con diabetes preexistente que no han controlado su enfermedad debidamente están expuestos a una serie de riesgos. Estos riesgos pueden reducirse considerablemente con un adecuado control del azúcar en la sangre desde antes del embarazo.

  • Defectos congénitos. Las mujeres diabéticas que no han controlado su enfermedad debidamente durante las primeras semanas del embarazo tienen de tres a cuatro veces más probabilidades que las mujeres no diabéticas de tener un hijo con un defecto congénito grave, como defectos cardíacos o defectos del tubo neural (defectos congénitos del cerebro o de la médula espinal).
  • Aborto espontáneo. La elevada concentración de azúcar en la sangre cerca del momento de la concepción puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo.
  • Nacimiento prematuro (antes de las 37 semanas de embarazo). Los bebés prematuros tienen más probabilidades de padecer problemas de salud durante las primeras semanas de vida, así como incapacidades permanentes.
  • Macrosomía. Las mujeres que no han controlado debidamente su diabetes tienen más probabilidades de tener un bebé excesivamente grande (con un peso de 5 kg o más), lo cual se conoce médicamente como macrosomía. Estos bebés son excesivamente grandes porque parte del azúcar adicional presente en la sangre de la madre atraviesa la placenta y pasa al feto. Cuando esto sucede, el feto comienza a producir insulina adicional que lo ayuda a procesar esta azúcar y a almacenarla como grasa. Esta grasa tiende a acumularse en la zona de los hombros y el tronco, lo que dificulta el parto vaginal e incrementa el riesgo de que el bebé sufra daños durante el mismo.
  • Nacimiento sin vida. Aunque los nacimientos sin vida son muy poco frecuentes, el riesgo aumenta cuando la diabetes no se encuentra debidamente controlada.
  • Complicaciones en el neonato. Estas complicaciones incluyen problemas respiratorios, baja concentración de azúcar en la sangre e ictericia (color amarillento de la piel). Si bien estos problemas pueden tratarse, es mejor prevenirlos controlando la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo.
  • Obesidad y diabetes. Los bebés de mujeres diabéticas que no han controlado debidamente su enfermedad también pueden tener un riesgo mayor de obesidad y diabetes después de la adolescencia.

¿Qué riesgos conlleva para el bebé la diabetes gestacional?
Por lo general, los bebés de las mujeres con diabetes gestacional están expuestos a menos riesgos que los bebés de mujeres con diabetes preexistente. Los bebés de mujeres con diabetes gestacional no suelen tener un riesgo mayor de nacer con defectos congénitos. No obstante, es posible que algunas de estas mujeres padecieran diabetes antes del embarazo sin saberlo. Como consecuencia de ello, es posible también que la concentración de azúcar en la sangre de estas mujeres haya sido elevada durante las primeras semanas del embarazo, lo cual aumenta las probabilidades de que el bebé nazca con defectos congénitos.

Al igual que en la diabetes preexistente, la diabetes gestacional mal controlada aumenta el riesgo de macrosomía, nacimiento sin vida y complicaciones en el neonato, así como el riesgo de obesidad y diabetes después de la adolescencia.

¿Provoca la diabetes otras complicaciones durante el embarazo?
Las mujeres con diabetes preexistente o gestacional pueden tener un embarazo sin complicaciones y un bebé sano, siempre y cuando controlen la concentración de azúcar en su sangre. Las mujeres que no controlan debidamente su condición, en cambio, tienen un riesgo mayor de sufrir ciertas complicaciones durante el embarazo, entre las que se encuentran:

  • Preeclampsia. Este trastorno se caracteriza por una alta presión arterial y la presencia de proteínas en la orina. En casos graves puede causar convulsiones y otros problemas en la madre, así como el desarrollo insuficiente y el nacimiento prematuro del bebé.
  • Polihidramnios. Esta enfermedad hace que la madre produzca una cantidad excesiva de líquido amniótico y puede aumentar el riesgo de parto prematuro.
  • Parto por cesárea. Cuando el bebé es demasiado grande, por lo general se recomienda un parto por cesárea.

¿Cuáles son las causas de la diabetes gestacional?
La diabetes gestacional ocurre cuando las hormonas del embarazo u otros factores interfieren con la capacidad del organismo de utilizar su propia insulina. Por lo general, las mujeres afectadas no presentan síntomas. Esta forma de diabetes suele desarrollarse durante la segunda mitad del embarazo y desaparece después del parto.

¿Quiénes corren riesgo de tener diabetes gestacional?
Las mujeres con ciertos factores de riesgo tienen más probabilidades de desarrollar diabetes gestacional. Estos factores de riesgo incluyen, entre otros:

  • Diabetes gestacional en un embarazo anterior
  • Más de 30 años de edad
  • Sobrepeso y/o aumento excesivo de peso durante el embarazo
  • Bebé muy grande (más de 4 kg) o nacimiento sin vida en un embarazo anterior
  • Diabetes en uno o más miembros de la familia
  • Ascendencia de origen afroamericano, asiático o hispano y nativos de los Estados Unidos e islas del Pacífico.

No obstante, incluso las mujeres que no tienen ningún factor de riesgo pueden desarrollar diabetes gestacional. Por esta razón, los médicos suelen realizar a las mujeres embarazadas una prueba de detección precoz.

¿Qué pruebas se realizan a las mujeres para detectar la diabetes gestacional?
La mayoría de las mujeres embarazadas se somete a una prueba de detección precoz de la diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 del embarazo. A menudo, a las mujeres que se consideran de alto riesgo (incluidas aquellas que han tenido diabetes gestacional en un embarazo anterior) se les realiza la prueba de detección precoz durante una consulta al comienzo del embarazo y, si los resultados son normales, se les vuelve a realizar una prueba entre las 24 y las 28 semanas.

La prueba consiste en extraer una muestra de sangre una hora después de ingerir una bebida que contiene 50 gramos de glucosa (una forma de azúcar). La muestra se envía al laboratorio para medir los niveles de glucosa que contiene.

Las mujeres con concentraciones elevadas de glucosa en la sangre deben someterse a una prueba similar pero de mayor duración conocida como prueba de tolerancia a la glucosa, para la cual deben extraerse muestras de sangre en ayunas y una, dos y tres horas después de ingerir 100 gramos de glucosa.

Una vez diagnosticada la diabetes gestacional, la mayoría de las mujeres puede controlar la concentración de azúcar en su sangre mediante una dieta adecuada y ejercicio.

¿Qué dieta se recomienda a las mujeres embarazadas diabéticas?
Las mujeres embarazadas con diabetes gestacional o preexistente deben seguir una dieta preparada especialmente para ellas. La mayoría de las mujeres con diabetes gestacional son derivadas a un dietista para su tratamiento. Las mujeres con diabetes preexistente deben seguir una dieta especial desde antes del embarazo. Sin embargo, también es recomendable que consulten a un especialista en nutrición, ya que quizás sea necesario modificar la dieta a medida que evolucione el embarazo.

La cantidad de calorías que debe consumir una mujer embarazada diabética y la proporción de comidas de los diversos grupos alimenticios (cereales, proteínas, productos lácteos, frutas y verduras) dependerán de muchos factores, como el peso, la etapa del embarazo y el grado de desarrollo del bebé. El médico y el dietista se basarán en estos factores, y en las preferencias alimenticias de la mujer, para elaborar una dieta adecuada.

Por lo general, las calorías diarias se distribuyen entre tres comidas principales y tres refrigerios, incluido uno antes de ir a dormir. En el caso de mujeres con diabetes preexistente, lo más probable es que el dietista recomiende una dieta que contenga un 20 por ciento de calorías derivadas de proteínas (como carnes magras, aves, pescado, legumbres, huevos y frutas secas), cerca de un 30 a un 40 por ciento de calorías derivadas de grasas no saturadas (derivadas principalmente de plantas y verduras) y de un 40 a un 50 por ciento de calorías derivadas principalmente de carbohidratos complejos (lo que incluye granos, como pan integral, cereales, pasta y arroz, así como frutas y verduras). Los dulces deben evitarse por completo. A las mujeres con diabetes gestacional se les puede recomendar una dieta similar.

¿Es aconsejable para las mujeres embarazadas diabéticas hacer ejercicio?
El ejercicio es recomendable para la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional y para muchas mujeres con diabetes preexistente. El ejercicio puede ayudar a controlar la diabetes haciendo que el cuerpo utilice la insulina de manera más eficiente. No obstante, las mujeres embarazadas diabéticas siempre deben consultar a su médico antes de comenzar una rutina de ejercicios. Las mujeres embarazadas que no controlan bien su diabetes o que padecen otras complicaciones, como hipertensión o daño vascular (causado por la diabetes preexistente), sólo deben realizar ejercicios cuando así lo recomiende su médico.

¿Requieren tratamiento con insulina las mujeres embarazadas diabéticas?
Muchas mujeres con diabetes preexistente necesitan inyectarse insulina para controlar la concentración de azúcar en su sangre. Durante el embarazo, estas mujeres suelen necesitar más insulina. Por lo general, la cantidad que necesitan aumenta con más rapidez entre las semanas 28 y 32 de gestación. Algunas mujeres con diabetes preexistente insulinodependientes logran mejorar el control del azúcar en su sangre con una bomba de insulina (un dispositivo pequeño que suministra insulina a través de un pequeño tubo de plástico que se inserta a través de la piel).

Algunas mujeres con diabetes preexistente utilizan medicamentos orales para controlar la concentración de azúcar en su sangre. En la mayoría de los casos, estas mujeres deben dejar estos medicamentos y comenzar a inyectarse insulina cuando están intentando concebir y durante el embarazo. Los especialistas están estudiando la seguridad y eficacia de los medicamentos orales para la diabetes durante el embarazo, pero hasta que no se obtenga más información, suele recomendarse el tratamiento con insulina.

Algunas mujeres con diabetes gestacional no logran controlar la concentración de azúcar en su sangre mediante una dieta adecuada y ejercicio. Estas mujeres son tratadas con insulina o con un medicamento oral para la diabetes (gliburida) durante el resto del embarazo. Estudios recientes sugieren que la gliburida es segura y tan eficaz como la insulina para controlar la concentración de azúcar en la sangre en mujeres con diabetes gestacional. (Dado que las mujeres que participaron en estos estudios recibieron el medicamento después del primer trimestre, no se ha podido comprobar si el tratamiento es seguro en los primeros meses del embarazo.)

¿Cómo puede una mujer embarazada controlarse la diabetes en casa?
Las mujeres embarazadas con diabetes preexistente o diabetes gestacional deben controlarse la concentración de azúcar en la sangre varias veces por día. Para ello, por lo general utilizan un pequeño dispositivo con un resorte para pincharse el dedo y obtener una pequeña muestra de sangre que se coloca sobre una tira reactiva que se inserta en un medidor de glucosa. Esto facilita el control de la concentración de azúcar en la sangre y la regulación de su dieta o las dosis de insulina entre consultas prenatales.

¿Qué pruebas se recomiendan para detectar complicaciones durante el embarazo?
El médico realiza un seguimiento estricto del tamaño y estado del feto, especialmente durante el tercer trimestre del embarazo. En algunos casos, indicará a la mujer embarazada que se realice una o más de las siguientes pruebas:

  • Ultrasonido. Esta prueba puede realizarse más de una vez para comprobar que el feto esté creciendo normalmente. Si el bebé alcanza un peso de 4.5 kg o más, es probable que el médico recomiende un parto por cesárea cuando llegue a término.
  • Monitoreo fetal sin estrés. Este procedimiento controla la frecuencia cardíaca del bebé. Puede repetirse semanalmente o con más frecuencia.
  • Perfil biofísico. Esta prueba combina el monitoreo fetal sin estrés con un ultrasonido. También puede repetirse semanalmente o con más frecuencia.
  • Recuento de movimiento fetal. Todos los días la mujer embarazada registra el número de patadas que siente durante una o dos horas.

En la mayoría de los casos, estas pruebas demuestran que el embarazo evoluciona normalmente. Si bien es más probable que una mujer diabética tenga que dar a luz mediante una intervención cesárea, la mayoría lo hace a través de un parto vaginal normal.

¿Requieren cuidados especiales las mujeres diabéticas después del parto?
Para algunas mujeres con diabetes preexistente puede ser más difícil predecir la concentración de azúcar en la sangre en las semanas posteriores al parto. Esto ocurre especialmente cuando la mujer está amamantando. Las mujeres con diabetes preexistente deben controlar su concentración de azúcar en la sangre con frecuencia para poder regular su dosis de insulina o los medicamentos orales para la diabetes junto con el médico.

En la mayoría de las mujeres con diabetes gestacional, la concentración de azúcar en la sangre se normaliza después del parto. La Asociación de Diabetes de los EE.UU. (American Diabetes Association, ADA) recomienda a las mujeres que tuvieron diabetes gestacional controlarse la concentración de azúcar en la sangre cada seis a 12 semanas después del parto para asegurarse de que sea normal. Estas mujeres tienen aproximadamente un 50 por ciento de probabilidades de desarrollar diabetes en el futuro, por lo cual la ADA también recomienda en estos casos un control del azúcar en la sangre cada tres años como mínimo. Las mujeres con diabetes gestacional pueden reducir su riesgo comenzando un programa de pérdida de peso y de ejercicio después del parto.

Estas mujeres están expuestas además a una probabilidad de dos en tres de padecer diabetes gestacional en otro embarazo posterior. Un programa de pérdida de peso y de ejercicio después del parto también puede reducir este riesgo en este caso.

¿Qué puede hacer una mujer diabética antes del embarazo para reducir los riesgos para su bebé?
Las mujeres que tienen diabetes preexistente o que han tenido diabetes gestacional deben consultar a su médico antes de quedar embarazadas. Los cuidados previos a la concepción pueden ayudar a la mujer a controlar la concentración de azúcar en su sangre antes del embarazo. Esto es importante, ya que los defectos congénitos asociados con la diabetes se originan en las primeras semanas de embarazo, cuando la mujer posiblemente aún no sabe que está embarazada.

En una consulta previa a la concepción, las mujeres con sobrepeso deben evaluar con su médico la manera más adecuada de alcanzar un peso sano antes de quedar embarazadas. Las mujeres con sobrepeso u obesas corren un riesgo mayor de tener diabetes gestacional y otras complicaciones durante el embarazo, como hipertensión, parto prematuro, nacimiento sin vida y un bebé con ciertos defectos congénitos. Las mujeres que ya han tenido diabetes gestacional pueden reducir su riesgo en otro embarazo alcanzando un peso sano antes de quedar embarazadas. Durante el embarazo, las mujeres obesas o con sobrepeso deben determinar con su médico qué peso deben alcanzar; por lo general, las mujeres con sobrepeso deben aumentar de 7 a 11 kg y las mujeres 7 kg.

Cuando una mujer con diabetes preexistente se propone quedar embarazada, los médicos suelen recomendar un análisis de sangre mensual o cada dos meses para medir la hemoglobina glicada (sustancia que se forma cuando la glucosa en la sangre se adhiere a la proteína de los glóbulos rojos). Este análisis demuestra el grado de eficacia con que se ha controlado la concentración de azúcar en la sangre durante los últimos dos o tres meses y sirve para determinar el momento más seguro para intentar quedar embarazada. Este análisis también puede utilizarse para realizar un control de la concentración de azúcar en la sangre durante el embarazo. En algunos casos, el médico puede recomendar a las mujeres con diabetes gestacional que se realicen un análisis de azúcar en sangre para determinar si la concentración de azúcar ha vuelto a su valor normal o si han desarrollado diabetes.

Como parte de una dieta sana, se recomienda a todas las mujeres tomar un complejo multivitamínico que contenga 400 microgramos de ácido fólico a partir de al menos un mes antes del embarazo para ayudar a prevenir los defectos del tubo neural. Las mujeres con diabetes preexistente están expuestas a un riesgo mayor de tener un bebé con este tipo de defectos, por lo que es fundamental en su caso tomar ácido fólico. En algunos casos, el médico puede recomendar dosis más grandes. Se ha comprobado que las dosis diarias de 4,000 microgramos son eficaces para reducir el riesgo de tener otro bebé con un defecto del tubo neural en mujeres que ya han tenido un bebé afectado.

En una consulta previa a la concepción, el médico puede recomendar a las mujeres con diabetes pregestacional que toman medicamentos orales para la diabetes que los cambien por insulina.

 

La Anemia en el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

La sangre es el líquido que mantiene la vida y circula a través del corazón, las arterias, las venas y los capilares del cuerpo. Elimina los desechos y el dióxido de carbono y lleva nutrientes, electrólitos, hormonas, vitaminas, anticuerpos, calor y oxígeno a los tejidos.

¿Qué es la anemia?

La anemia es la insuficiencia de glóbulos rojos o la capacidad reducida de los glóbulos rojos para trasportar oxígeno o hierro. Las enzimas de los tejidos que requieren hierro pueden afectar la función de las células en los nervios y los músculos. El feto depende de la sangre de la madre y la anemia puede ocasionar un crecimiento fetal deficiente, un nacimiento prematuro y un bebé de bajo peso al nacer.

¿Cuáles son los tipos de anemia más comunes durante el embarazo?

Existen diversos tipos de anemia que pueden presentarse durante el embarazo. éstos son los siguientes:

Anemia gravídica
Durante el embarazo, el volumen sanguíneo de la mujer aumenta hasta en un 50 por ciento. Esto hace que la concentración de glóbulos rojos en su cuerpo se diluya. A veces, el trastorno recibe el nombre de anemia de embarazo y no se considera anormal salvo en los casos en los que los niveles disminuyen demasiado.

Anemia por deficiencia de hierro
Durante el embarazo, el feto se vale de los glóbulos rojos de la madre para su crecimiento y desarrollo, especialmente durante los últimos tres meses del embarazo. Si una mujer tiene una excesiva cantidad de glóbulos rojos en la médula ósea antes de quedar embarazada, puede utilizar esta reserva durante el embarazo para satisfacer las necesidades del bebé. Las mujeres que no poseen la cantidad adecuada de hierro almacenado pueden desarrollar anemia por deficiencia de hierro. Este tipo de anemia es el más común durante el embarazo. Consiste en la falta de hierro en la sangre. El hierro es necesario para fabricar la hemoglobina (parte de la sangre que distribuye el oxígeno desde los pulmones a los tejidos del cuerpo). Antes de embarazarse, es conveniente tener una nutrición adecuada para poder acumular estas reservas y prevenir la anemia por deficiencia de hierro.

Deficiencia de vitamina B12
La vitamina B12 es importante para la formación de glóbulos rojos y la síntesis de las proteínas. Las mujeres vegetarianas (que no comen productos derivados de animales) tienen mayor probabilidad de desarrollar la deficiencia de vitamina B12. La inclusión de alimentos derivados de animales en la dieta, tales como leche, carnes, huevos y aves, puede prevenir la deficiencia de vitamina B12. Las mujeres bajo una dieta vegetariana estricta generalmente necesitan la inyección del suplemento de vitamina B12 durante el embarazo.

Pérdida de sangre
La pérdida de sangre durante el parto o el puerperio (después del parto) también puede ser una causa de la anemia. La pérdida de sangre promedio en un parto vaginal es de aproximadamente 500 mililitros y, en un parto por cesárea, de 1.000 mililitros. Las reservas adecuadas de hierro pueden ayudar a una mujer a reponer la cantidad de glóbulos rojos perdidos.

Deficiencia de folato
El folato, también llamado ácido fólico, es una vitamina B que trabaja con el hierro en la formación de los glóbulos. La deficiencia del folato durante el embarazo generalmente está asociada a la deficiencia de hierro dado que tanto el ácido fólico como el hierro se encuentran en los mismos tipos de alimentos. Se ha comprobado que el ácido fólico ayuda a reducir el riesgo de dar a luz a un bebé con ciertos defectos congénitos cerebrales y de la médula espinal si se ingiere antes de la concepción y durante los primeros meses de concepción.

 

¿Cuáles son los síntomas de la anemia?

Es posible que las mujeres con anemia durante el embarazo no manifiesten síntomas claros, a no ser que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja. A continuación, se enumeran los síntomas más comunes de la anemia. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

·          Palidez en la piel, los labios, las uñas, las palmas de las manos o la parte inferior de los párpados

·          Fatiga

·          Vértigo o mareo

·          Dificultad al respirar

·          Latidos cardíacos acelerados (taquicardia)

Los síntomas de la anemia pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para el diagnóstico.

 

¿Cómo se diagnostica la anemia?

La anemia generalmente se descubre durante el control prenatal mediante un análisis de sangre de rutina indicado para verificar los niveles de hemoglobina o hematocritos. Los procedimientos para el diagnóstico de la anemia pueden incluir análisis de sangre adicionales y otros procedimientos de evaluación.

Hemoglobina – parte de la sangre que distribuye el oxígeno de los pulmones a los tejidos del cuerpo.

Hematocrito – medición del porcentaje de glóbulos rojos que se encuentran en un volumen específico de sangre.

 

Tratamiento de la anemia:

El tratamiento específico de la anemia será determinado por su médico acorde con:

·          Su embarazo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos

·          Qué tan avanzada está la enfermedad

·          Su tolerancia a ciertos medicamentos, procedimientos o terapias

·          Sus expectativas para la evolución de la enfermedad

·          Su opinión o preferencia

El tratamiento depende del tipo y la severidad de la anemia. El tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro incluye suplementos de hierro. Algunas de las formas de administración son de dosificación lenta, mientras que otras deben administrarse varias veces por día. Si el hierro se toma con el jugo de un cítrico, el organismo lo absorbe mejor. Los antiácidos pueden disminuir la absorción del hierro. Los suplementos de hierro pueden provocar náuseas y hacer que las deposiciones sean de un color verde oscuro o negro. También es posible que los suplementos de hierro produzcan constipación.

Prevención de la anemia:

Una buena nutrición antes del embarazo puede no sólo ayudar a prevenir la anemia, sino que también puede ayudar a la formación de otras reservas nutricionales en el cuerpo de la madre. Una dieta saludable y equilibrada durante el embarazo ayuda a mantener los niveles de hierro y otros nutrientes de importancia necesarios para la salud de la madre y del bebé en gestación.

Entre las fuentes de hierro se incluyen las siguientes:

·          Carnes: res, puerco, cordero; el hígado y otros órganos

·          Aves: pollo, pato, pavo; el hígado (especialmente la carne oscura)

·          Pescado y mariscos, incluyendo las almejas, los mejillones, las ostras, las sardinas y las anchoas

·          Vegetales de hojas verdes de la familia del repollo, como el brócoli, la col rizada, el nabo verde y la acelga

·          Legumbres, como las habas y los guisantes (arvejas); los frijoles y guisantes secos, como los frijoles pintos, los frijoles de carete y los frijoles cocinados enlatados

·          El pan y los bollos de harina integral con levadura

·          El pan blanco, la pasta, el arroz y los cereales enriquecidos con hierro

La siguiente lista contiene alimentos que constituyen buenas fuentes de hierro. Siempre consulte a su médico sobre los requisitos de hierro diarios recomendados.

Alimentos ricos en hierro

Cantidad

Contenido aproximado de hierro (miligramos)

Ostras

3 onzas

13,2

Hígado de res

3 onzas

7,5

Jugo de ciruelas pasas

1/2 taza

5,2

Almejas

2 onzas

4,2

Nueces

1/2 taza

3,75

Carne molida de res

3 onzas

3,0

Garbanzos

1/2 taza

3,0

Cereal de salvado

1/2 taza

2,8

Puerco asado

3 onzas

2,7

Anacardos

1/2 taza

2,65

Camarones

3 onzas

2,6

Pasas

1/2 taza

2,55

Sardinas

3 onzas

2,5

Espinacas

1/2 taza

2,4

Habas

1/2 taza

2,3

Frijoles de riñón

1/2 taza

2,2

Pavo, carne oscura

3 onzas

2,0

Ciruelas pasas

1/2 taza

1,9

Rosbif

3 onzas

1,8

Chícharos (guisantes)

1/2 taza

1,5

Maní

1/2 taza

1,5

Papas

1

1,1

Batata

1/2 taza

1,0

Ejotes

1/2 taza

1,0

Huevos

1

1,0

Actualmente se recomienda a todas las mujeres embarazadas y en edad fértil ingerir suplementos vitamínicos que contengan 400 microgramos de ácido fólico. Estos suplementos son necesarios dado que las fuentes naturales de folato son de difícil absorción y gran parte de la vitamina se pierde durante la cocción. Entre las fuentes de folato se encuentran los siguientes alimentos:

·          Verduras de hojas verdes

·          Frijoles y chícharos (guisantes) secos

·          Frutas y jugos cítricos y la mayoría de las bayas

·          Cereales forificados

·          Granos enriquecidos

 

Las vacunas durante el embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Enfermedades durante el embarazo

Si está embarazada o está planeando un embarazo, consulte a su médico para asegurarse de que tenga sus vacunas al día. Algunas infecciones pueden ser nocivas para la mujer embarazada y su bebé. Las vacunas pueden protegerlos contra algunas de estas infecciones. Sin embargo, algunas presentan riesgos durante el embarazo. Su médico podrá indicarle qué vacunas son adecuadas para usted antes, durante y después del embarazo.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Hay organismos diminutos (como los virus y las bacterias) que pueden invadir el cuerpo y causar infecciones que producen enfermedades. Cuando usted contrae una infección, su cuerpo produce sustancias especiales para combatir la enfermedad llamadas anticuerpos. En muchos casos, una vez que su cuerpo ha creado los anticuerpos contra un determinado organismo, usted se vuelve inmune a la infección que causa  y no volverá a infectarse en el futuro.

Por lo general, las vacunas contienen una pequeña cantidad del organismo que causa la infección.  Los organismos empleados en las vacunas suelen debilitarse o inactivarse para que no le produzcan ninguna enfermedad. La vacuna hace que su cuerpo produzca anticuerpos contra el organismo y le permite a usted desarrollar inmunidad a una infección sin haber tenido la enfermedad.

Existen dos tipos principales de vacunas:

  • Aquellas que contienen un organismo activo (debilitado).
  • Aquellas que contienen un organismo inactivado
  • Aquellas que contienen toxoides (proteínas químicamente modificadas provenientes de bacterias)

Por lo general, no se recomienda la aplicación de vacunas con virus activos a las mujeres embarazadas.

¿Qué vacunas se recomiendan antes del embarazo?

El mejor momento para hablar sobre las vacunas con su médico es durante la visita previa a la concepción. De esta manera, podrá aplicarse las vacunas que necesita para estar protegida y proteger a su bebé antes de quedar embarazada.

Ciertas enfermedades que pueden prevenirse con vacunas, como la rubéola (también conocida como sarampión alemán) y la varicela, pueden causar defectos congénitos y otros problemas en el bebé si las contrae durante el embarazo. No obstante, no se recomienda la aplicación de estas vacunas (que están hechas con virus activos) durante el embarazo. En una visita previa a la concepción, el médico puede realizarle un análisis de sangre para determinar si usted es inmune. Si no lo es, puede vacunarse sin riesgos antes del embarazo. Una vez que se haya vacunado, debe esperar un mes antes de intentar concebir.

¿Qué vacunas se recomiendan durante el embarazo?

Vacuna contra la gripe. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan aplicarse esta vacuna a todas las mujeres cuyo embarazo se desarrollará durante la temporada de gripe (por lo general, de noviembre a marzo). Esta vacuna está hecha con virus inactivados y no presenta riesgos para la madre ni para el bebé. Las mujeres embarazadas que contraen la gripe tienen más probabilidades que otros adultos de desarrollar complicaciones serias, como neumonía.

Vacuna antitetánica/antidiftérica (Toxoide tetanico). Si no se ha aplicado esta vacuna en los últimos 10 años, debe aplicarse un refuerzo ahora. Puede hacerlo antes o durante el embarazo. Esta vacuna está hecha con toxoides y no presenta riesgos para el embarazo. El tétano es una enfermedad grave del sistema nervioso central y la difteria es una infección respiratoria peligrosa.

¿Qué otras vacunas suelen recomendarse durante el embarazo?

Si usted corre un riesgo mayor de infección, su médico puede indicarle que se aplique una vacuna que no suele recomendarse de forma generalizada durante el embarazo. Usted puede correr un riesgo mayor de infección si:

  • Trabaja en un centro de cuidados de la salud
  • Viaja a lugares en donde la infección es común
  • Tiene ciertas enfermedades crónicas, como diabetes.

Los CDC recomiendan la aplicación de las siguientes vacunas a las mujeres embarazadas que corren el riesgo de infección:

  • Hepatitis B
  • Meningocóccica
  • Neumocóccica
  • Rabia

Consulte a su médico acerca de los beneficios y riesgos de cada vacuna. Ninguna de estas vacunas contiene virus activos, por lo que los expertos consideran que no representan riesgos para el bebé. No obstante, la información sobre las vacunas meningocóccica y neumocóccica durante el embarazo es limitada.

¿Qué vacunas deben evitarse durante el embarazo?

Los CDC recomiendan NO aplicarse las siguientes vacunas con virus activos durante el embarazo:

  • Vacuna contra la gripe en aerosol nasal. Las mujeres embarazadas deben recibir la vacuna contra la gripe inyectable, que contiene virus inactivados.
  • Sarampión
  • Paperas
  • Rubéola (sarampión alemán)
  • Triple viral (vacuna combinada contra el sarampión, paperas, rubéola)
  • Varicela
  • BCG (tuberculosis)

Se recomienda a las mujeres posponer el embarazo por un mes después de recibir cualquiera de estas vacunas.

Los expertos saben muy poco sobre los efectos que pueden tener las siguientes vacunas en el bebé:

  • Polio (IPV)
  • Hepatitis A
  • Fiebre amarilla

Algunas de estas vacunas contienen virus activos. Por esa razón, es aconsejable que evalúe cuidadosamente junto con su médico los riesgos y beneficios de aplicarse estas vacunas durante el embarazo.

¿Qué vacunas se recomiendan después del embarazo?

Si no es inmune a la rubéola y a la varicela, los CDC recomiendan vacunarse lo antes posible después del parto para estar protegida en embarazos futuros.

Si es menor de 26 años, también es aconsejable que se aplique la nueva vacuna HPV (virus del papiloma humano) para estar protegida contra el cáncer cervical. Esta vacuna no se recomienda durante el embarazo ya que aún no se ha determinado si es segura.

Si está amamantando, puede vacunarse sin riesgos según el plan de vacunación para adultos normal. No existen riesgos conocidos para el bebé.

El Fumar Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Drogas en el embarazo

El fumar es un problema mayor de salud pública. Todas los fumadores corren un riesgo mayor para el cáncer del pulmón, otras enfermedades del pulmón, problemas cardiovasculares y otros problemas de salud. El fumar durante el embarazo puede poner en peligro la salud de la mujer y la de su bebé aún por nacer. Actualmente, al menos 7 por ciento de las mujeres en México fuma durante el embarazo

El 8 por ciento de las mujeres en México fuma. Muchas de estas mujeres fuman mientras están embarazadas.

El humo del cigarrillo contiene más de 2,500 productos químicos. No se sabe con certeza cuáles son nocivos para el desarrollo del bebé, pero se cree que tanto la nicotina como el monóxido de carbono pueden hacer que el embarazo no tenga el resultado deseado.

¿Qué daños provoca el fumar en el recién nacido?

El fumar prácticamente duplica el riesgo de que el bebé nazca con bajo peso. El 12.2 por ciento de los bebés de madres fumadoras nació con bajo peso (menos de 2.5 kg) en comparación con un 7.5 por ciento de bebés de madres no fumadoras. El bajo peso al nacer puede ser resultado del desarrollo insuficiente del bebé en el útero, un parto prematuro o ambas cosas. Se sabe desde hace tiempo que el fumar retarda el crecimiento del feto y los estudios sugieren que además aumenta el riesgo de parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación). Los bebés prematuros y con bajo peso al nacer tienen mayores riesgos de sufrir problemas graves de salud durante los primeros meses de vida, incapacidades permanentes (como parálisis cerebral, retraso mental y problemas de aprendizaje) e incluso la muerte.

Cuanto más fume una mujer embarazada, mayor será el riesgo para su bebé de nacer con bajo peso. Además, si deja de fumar al final del primer trimestre del embarazo, tendrá prácticamente las mismas probabilidades de que su bebé nazca con bajo peso que una mujer que nunca fumó. Aun cuando la mujer no consiga dejar de fumar en el primer o segundo trimestre, si lo hace durante el tercero el desarrollo de su bebé puede mejorar.

Un estudio reciente sugiere que las mujeres que fuman en cualquier momento entre el mes antes del embarazo hacia el final del primer trimestre tienen más probabilidades de tener un bebé con defectos de nacimiento, en particular defectos cardíacos congénitos. El riesgo de los defectos del corazón parece aumentar con el número de cigarrillos que la mujer fuma.

¿Puede el fumar provocar complicaciones durante el embarazo?

El fumar se ha asociado con una serie de complicaciones durante el embarazo. Al parecer, el cigarrillo duplica el riesgo de que la mujer desarrolle complicaciones en la placenta. Entre estas complicaciones se cuentan la placenta previa, una condición en la que la placenta se ubica en una posición muy baja en el útero y cubre la totalidad o parte del cuello del útero, y el desprendimiento de la placenta, en que la placenta se separa de la pared uterina antes del parto. En ambos casos, la vida de la madre y del niño corren peligro durante el parto debido a la hemorragia excesiva, aunque en la mayoría de los casos es posible evitar las muertes con un parto por cesárea. Los problemas en la placenta determinan un riesgo ligeramente mayor de que el bebé nazca muerto cuando la madre fuma durante el embarazo.

El fumar durante el embarazo también aumenta aparentemente el riesgo de rotura prematura de la bolsa (el saco que contiene al bebé dentro del útero se rompe antes de que comiencen el trabajo de parto). En estos casos, la mujer puede experimentar un goteo o la expulsión de abundante líquido de su vagina. Por lo general, comenzará con los dolores de parto después de algunas horas. Cuando la bolsa se rompe antes de las 37 semanas de embarazo se denomina rotura de bolsa prematura y, por lo general, da como resultado el nacimiento de un bebé prematuro.

¿Afecta el fumar a la fertilidad?

El cigarrillo puede causar problemas de reproducción incluso antes de que la mujer quede embarazada. Los estudios demuestran que las mujeres que fuman pueden tener más problemas para concebir que las no fumadoras. Los estudios sugieren también que la fertilidad vuelve a la normalidad cuando la mujer deja de fumar.

¿El fumar durante el embarazo causa problemas a los bebés o niños pequeños?

Un estudio del 2003 sugiere que los bebés de madres que fuman durante el embarazo pueden experimentar un síndrome de abstinencia similar al observado en los bebés de madres que consumen ciertas drogas ilícitas. Los bebés de las madres fumadoras, por ejemplo, parecen ser más nerviosos y más difíciles de calmar que los bebés de las madres no fumadoras.

Los bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo tienen hasta tres veces más de probabilidades de morir a causa del síndrome de muerte infantil repentina que los hijos de madres no fumadoras.

¿La exposición al humo del cigarrillo de otras personas durante el embarazo es nociva para el bebé?

Los estudios sugieren que la exposición habitual al humo de cigarrillo de otros fumadores puede reducir el desarrollo del feto y, por lo tanto, aumenta las probabilidades de que el bebé nazca con bajo peso. Las mujeres embarazadas que no fuman deben evitar exponerse al humo del cigarrillo de otras personas.

¿Cómo afecta al bebé la exposición al humo después del nacimiento?

Es importante dejar de fumar incluso después de que haya nacido el bebé. Tanto el padre como la madre deben abstenerse de fumar en la casa y deben pedir a las visitas que hagan lo mismo. Los bebés expuestos al humo sufren más problemas en el aparato respiratorio inferior (como bronquitis y neumonía) e infecciones en los oídos que otros niños. Los bebés expuestos al humo generado por sus padres después del nacimiento también tiene un riesgo mayor de sufrir el síndrome de muerte infantil repentina. El niño expuesto al humo del cigarrillo en el hogar durante los primeros años de vida presenta mayor riesgo de desarrollar asma.

Naturalmente, fumar también es perjudicial para la salud de la mujer: las mujeres fumadoras tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón y de otros tipos, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y enfisema (una condición pulmonar que puede causar incapacidad y, en ciertas ocasiones, la muerte). Dejar de fumar mejora la salud de los padres y les permite dar un mejor ejemplo a sus hijos.

El Consumo de Alcohol Durante el Embarazo

diciembre 21, 2008 por  
Archivado Bajo Drogas en el embarazo

Beber alcohol durante el embarazo puede causar defectos de nacimiento físicos y mentales. Cada año nacen hasta 40.000 bebés con algún tipo de problema relacionado con el alcohol. Aunque la mayoría de las mujeres son conscientes de que beber mucho alcohol durante el embarazo puede provocar defectos de nacimiento, muchas no se dan cuenta de que beber moderadamente (o incluso poco) también puede dañar el feto.

De hecho, no se ha comprobado que haya ningún nivel de consumo de alcohol durante el embarazo que se puede considerar seguro. En consecuencia se recomienda a las mujeres embarazadas abstenerse de beber alcohol (incluidos la cerveza, el vino y sus derivados, y los licores) durante todo el período de embarazo y lactancia.
Además, puesto que las mujeres a menudo no saben que están embarazadas durante los primeros meses, las que puedan estar embarazadas o las que lo intenten, deberían abstenerse de consumir bebidas alcohólicas. Los estudios gubernamentales recientes indican que aproximadamente el 13 por ciento de las mujeres beben durante el embarazo. Cerca de 3 por ciento de las mujeres embarazadas informaron haber bebido en grandes cantidades (cinco o más bebidas alcohólicas en una sola vez) o beber con frecuencia (siete o más bebidas alcohólicas por semana). Las mujeres que beben grandes cantidades o lo hacen con frecuencia aumentan el riesgo de que sus bebés sufran problemas relacionados con el alcohol. Cuando una mujer embarazada bebe, el alcohol pasa rápidamente a través de la placenta hasta el feto. En el cuerpo inmaduro de un feto, el alcohol se descompone de una forma mucho más lenta que en el cuerpo de un adulto.
Como resultado, el nivel de alcohol en la sangre del bebé puede ser incluso superior y puede permanecer elevado durante más tiempo que el nivel en la sangre de la madre. A veces, esto hace que el bebé sufra daños de por vida.
¿Cuáles son los peligros de beber alcohol durante el embarazo?

Beber alcohol durante el embarazo puede provocar una serie de defectos de nacimiento, que pueden variar de poco importantes a graves. Éstos incluyen retraso mental; problemas de aprendizaje, emocionales o de comportamiento, o defectos en el corazón, la cara y otros órganos. El término trastorno de espectro alcohólico fetal se utiliza para descubrir los muchos problemas asociados con la exposición al alcohol antes del nacimiento. El más grave es el síndrome del alcohol fetal (SAF), una combinación de defectos de nacimiento físicos y mentales. El consumo de alcohol durante el embarazo incrementa también el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer (menos de 2,5 kg) y nacimiento de niños muertos.

¿Qué es el síndrome del alcohol fetal (SAF)?

El SAF es una de las causas más comunes de retraso mental y la única causa que se puede evitar en su totalidad. Los bebés con SAF son anormalmente pequeños al nacer y habitualmente no se desarrollan por completo a medida que crecen. Tienen facciones características, como ojos pequeños, un labio superior delgado y piel lisa en lugar del surco normal entre la nariz y el labio superior. Es posible que sus órganos, especialmente el corazón, no se formen correctamente. Muchos bebés con SAF tienen también un cerebro pequeño y con una forma anormal, y la mayoría de ellos tienen algún grado de incapacidad mental. La mayoría tienen mala coordinación, poca capacidad de concentración y problemas emocionales y de comportamiento.
Los efectos del SAF duran toda la vida. Aunque no tengan un retraso mental, los adolescentes y adultos con este síndrome tienen diversos grados de problemas físicos y psicológicos y a menudo les resulta difícil mantener un trabajo y vivir de forma independiente.

¿Cuáles son los efectos del alcohol fetal ?
Los CDC estiman que aproximadamente el triple de bebés nacidos con SAF nacen con daños de grado menor relacionados con el alcohol. Esta enfermedad se denomina a veces efectos del alcohol fetal. Estos niños tienen algunos de los defectos de nacimiento físicos o mentales asociados con el SAF. Hace referencia a los defectos físicos de nacimiento (por ejemplo, defectos cardíacos) como defectos de nacimiento relacionados con el alcohol, y a las anomalías mentales y de comportamiento como trastornos del neurodesarrollo relacionados con el alcohol. En general, es más probable que los defectos de nacimiento relacionados con el alcohol (como los cardíacos y faciales) estén asociados al consumo de alcohol durante el primer trimestre. Beber en cualquier etapa del embarazo puede afectar al cerebro así como al crecimiento.

Durante el embarazo, ¿cuánto alcohol es demasiado?
No se ha demostrado que haya ningún nivel de consumo de alcohol seguro durante el embarazo. El patrón total del SAF suele ocurrir en los descendientes de mujeres que son alcohólicas o adictas crónicas al alcohol. Estas mujeres o bien beben en exceso (unas cuatro o cinco o más bebidas alcohólicas diarias) durante todo el embarazo o bien tienen episodios repetidos de consumo de grandes cantidades en pocas horas. Sin embargo, el SAF puede ocurrir en mujeres que beben menos.

¿Existe una cura para el SAF?
No existe cura para el SAF. Sin embargo, un estudio reciente comprobó que el diagnóstico temprano (antes de los 6 años de edad) y crecer en un entorno educativo estable puede mejorar las perspectivas a largo plazo para los individuos con SAF. Los que han experimentado estos factores de protección durante sus años de escuela tenían de dos a cuatro veces más de probabilidades de evitar problemas serios de comportamiento que resulten en problemas con la ley o la reclusión en una institución psiquiátrica.

Si una mujer embarazada consume una o dos bebidas alcohólicas antes de darse cuenta de que lo está, ¿puede ser nocivo para al bebé?
Es poco probable que una bebida alcohólica ocasional que una mujer pueda tomar antes de darse cuenta de que está embarazada sea nociva para el bebé. No obstante, el cerebro y otros órganos del bebé empiezan a desarrollarse alrededor de la tercera semana de embarazo y son vulnerables a daños en esas primeras semanas. Puesto que no se ha demostrado que haya una cantidad de alcohol segura para el feto, las mujeres deben dejar de beber inmediatamente si sospechan que están embarazadas y deben abstenerse de beber alcohol si intentan quedar embarazadas.

¿Es seguro beber alcohol mientras se amamanta al bebé?
Pequeñas cantidades de alcohol llegan a la leche materna y pasan al bebé. Un estudio comprobó que los bebés amamantados por mujeres que consumieron una o más bebidas alcohólicas al día se retrasaban un poco más en adquirir las habilidades de motricidad (como gatear y caminar) que los bebés que no habían estado expuestos al alcohol. La Academia Americana de Pediatría recomienda que las madres lactantes eviten el consumo regular del alcohol. Sin embargo, según la AAP, una bebida alcohólica ocasional probablemente no dañe al bebé, pero si la madre decide consumirla, debe esperar al menos dos horas antes de amamantarlo.

¿El consumo de mucho alcohol por parte del padre puede contribuir al SAF?
Hasta la fecha, no existen pruebas de que el consumo de grandes cantidades de alcohol por parte del padre pueda provocar el SAF. Pero los hombres pueden ayudar a que su pareja evite el alcohol si no beben durante el periodo de embarazo.

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